05 de marzo de 2018
05.03.2018

Un voto para un cambio seguro

05.03.2018 | 01:13
Un voto para un cambio seguro

Hoy termina una intensa y apasionante campaña en la que, como candidato a rector de la Universitat de València, he podido vivir, junto a los miembros de mi equipo, una experiencia absolutamente enriquecedora porque ha significado encontrarme con muchas personas que, como nosotros, creen que ha llegado el momento de que nuestra universidad emprenda el camino del cambio seguro, del cambio que nos convierta en la universidad del siglo XXI que queremos ser.

Al contrario de lo que han venido representando los gestores de la institución en esta última época –algunos de los cuales, por cierto, parece que quisieran perpetuarse en el gobierno de nuestra universidad: 16 ó 12 años en un vicerrectorado así lo demuestran–, nuestro equipo apuesta claramente, y lo venimos diciendo desde que optamos por presentar nuestra candidatura, por el cambio necesario, por el cambio seguro, por el cambio que necesita la Universitat de València para volver a ser la institución respetada de la que todos podamos sentirnos orgullosos, y vuelva a generar el sentimiento de pertenencia que, durante siglos, ha tenido para todas las personas que, en los diferentes estamentos y desde diferentes responsabilidades, se han sentido y se sienten miembros partícipes de la institución.

Para conseguir estos objetivos, proponemos, entre otras cuestiones, el cambio necesario para convertirla en una universidad que trabaje con eficacia, con eficiencia y con efectividad; una universidad en la que, como quieren las personas que la componen,el diálogo sea el instrumento de cambio, de renovación y de transparencia. Y también expone nuestro programa, y con el equipo con el que conformaremos el gobierno de la universidad, afrontar con total responsabilidad los graves problemas relativos, por ejemplo, a la precarización y falta de estabilidad del profesorado –reflejada en las últimas semanas en la huelga del profesorado asociado–, reformar la deficiente organización actual de los estudios de máster y doctorado yacabar con la incomunicación con la comunidad universitaria, entre otras muchas cuestiones que requieren de una urgente revisión.

Si algo hemos aprendido a lo largo de esta intensa campaña electoral es que la propuesta con la que iniciamos este proceso, la del cambio seguro que refleja el espíritu de nuestra candidatura, supone el único camino posible para solucionar los problemas a los que nos hemos visto abocados en los últimos años. Sobre todo, por la deficiente actuación de los actuales gestores que, con su priorización de la gestión sobre la toma de decisiones políticas, se han mostrado totalmente incapaces de afrontar los retos planteados por estudiantes, profesores y personal de administración y servicios.

Hemos podido constatar a lo largo de la campaña, sin embargo, que nuestras preocupaciones, aquellas que hemos venido expresando en las distintas reuniones mantenidas, coinciden plenamente con las de los diferentes colectivos que componen nuestra universidad. Y esas preocupaciones –en algunos casos reivindicaciones; en otros, ilusiones, consejos o deseos– han quedado recogidas en el programa de nuestra candidatura que se convierte, de este modo, en nuestro compromiso con la comunidad universitaria, un compromiso por atender a todas y cada una de las cuestiones que nos han sido planteadas.

El pasado 22 de febrero, la comunidad universitaria se manifestó mayoritariamente partidaria del cambio, un cambio seguro para ganar el futuro. Ahora, con un equipo integrador, sólido y transparente, un equipo de mujeres y hombres con experiencia, conocimientos, desprovisto de ataduras con el pasado, hemos querido reforzar lo que el electorado trasladó a las urnas.

El dilema entre la voluntad de cambio o el continuismo se dirimirá mañana. Ha llegado el momento de que los estudiantes, el personal de administración y servicios y el profesorado reflexionen y decidan sobre cómo quieren que sea la Universitat: siguiendo el mismo modelo que hemos vivido los últimos años, o con una nueva trayectoria, con nuevas personas, nuevas ideas, con nuevos proyectos y con otro estilo y otra forma de hacer universidad.

Y puesto que confiamos plenamente en la capacidad crítica de los electores, sabemos que el día 6 de marzo demostrarán con su voto que la Universitat de València quiere apostar por el cambio seguro que necesita y que ha de servir de inicio a una nueva, necesaria e ilusionante etapa para nuestra institución.

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