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Javier Cuervo

Largar con los dedos

No se sienta tranquilo detrás del diario. También usted puede acabar siendo propuesto, alguna vez en su vida, para la presidencia de RTVE por cualquiera de los grupos políticos que desconciertan con su difícil concertación y olvidan acordar. No es que uno no sepa cuándo va a ser presidente de RTVE, es que ni siquiera sabe que lo va a ser pues, ay, de haberlo sabido...

Andrés Gil, uno de los candidatos a la presidencia de RTVE, borró 13.885 twits de su cuenta y Ana Pardo de Vera, otra que tal, hizo desaparecer 21.251 mensajes. No es que donde hayan dicho "digo" digan Diego, Yago o Tiago, es que no dijeron. O hablaron mucho más de más, casi 35.000 frases entre los dos, o para ser presidente de RTVE hay que ser mudo, ágrafo o ajeno, ya que no quieren silentes o los silentes no quieren. Parecería que el presidente de RTVE no se hace, nace, y se le nombra antes de que aprenda a hablar para que no meta la pata, ahora que toda palabra dicha servirá para matarte, será tiro por culata y mordisco por ladrido, verbo que has de comer y no dejar correr, saliva que ahorrar dentro para que no vuelva como salivazo y que, por amarga que sea la verdad, picante la opinión o dulce el sentimiento, si los echas por la boca morirás como pez en las redes sociales.

Si los que más usan las redes sociales -21.000, 14.000 mensajes- no saben escribir sin arrepentirse, pese a ser profesionales de la comunicación, ¿qué hacen los demás dejando ir la yema de los dedos a galope tendido, pulsando las teclas sin miedo a desafinar?

Puede ser que esto sólo rija para los optantes a presidir RTVE, por el criterio de quienes los escogen o por la falta de criterio de ellos, que dicen lo que dicen porque no piensan que puedan ser preferidos para presidir RTVE.

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