07 de mayo de 2020
07.05.2020
Levante-emv
Vejaciones en Benidorm

Todas las víctimas de discriminación tienen los mismos derechos

07.05.2020 | 21:48
Todas las víctimas de discriminación tienen los mismos derechos

La contundente reacción de la ciudadanía y de las instituciones valencianas frente a la vejación sufrida por una mujer transexual por parte de dos policías de Benidorm nos honra como sociedad. Desde el primer momento en que se conoció el hecho, las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo a la víctima y de condena de sus agresores, los medios de comunicación locales y nacionales se hicieron amplio eco del asunto, numerosos representantes políticos mostraron su indignación y, al día siguiente, el policía que profirió los insultos fue detenido y acusado de un delito de odio mientras que su compañero que grabó la agresión fue acusado del delito de omisión del deber de socorro. Además, el Ministerio de Igualdad denunció los hechos ante la Fiscalía de delitos de odio y el propio presidente Ximo Puig aseguró que la Generalitat se personará en el proceso judicial porque cualquier incidencia de este tipo "debe tener una clara respuesta de la Administración" ya que no se puede permitir "la más mínima complicidad con personas que, además ostentando autoridad, hacen una acción discriminatoria".
Este grave suceso merece una sanción ejemplarizante, teniendo en cuenta la identidad de los victimarios: agentes de la autoridad que en lugar de cumplir con su obligación de velar por los derechos de las personas los violan de forma soez aprovechándose de la vulnerabilidad de la víctima. Este mismo posicionamiento firme por parte de las administraciones ante un hecho tan deleznable, debería ser la norma ante todos los casos de discriminación sea cual sea su naturaleza: por razón de género, de orientación sexual, creencia religiosa, racismo, xenofobia. Y no siempre es así.
Dos semanas después de decretarse el estado de alarma, vecinos y vecinas de la calle Maldonado de València denunciaron que una mujer magrebí recibió un trato humillante por varios policías nacionales de la comisaría de Velluters, cuando acudió a poner una denuncia; uno de ellos le espetó: "Ni se me acerque que le meto una hostia". Hace 3 años, otra mujer de origen migrante también acusó a agentes de la Policía Local de haberla agredido, amenazado e insultado "llamándome gorda, puta, negra de mierda" en el barrio de Benicalap; varias personas que presenciaron los hechos corroboraron la denuncia.
Un día después de la reciente agresión de Benidorm se conoció la denuncia del centro de día para mujeres inmigrantes Isadora Duncan de València: a Consuelo, una de sus usuarias, no le dieron un trabajo de interna por ser negra: "La señora necesita una chica, pero que sea blanca", le dijeron. Hace ahora un año, policías de la comisaría de Xirivella quisieron expulsar a una mujer hondureña que intentó infructuosamente denunciar la agresión de un hombre; "¿Qué habrían hecho si me hubiera matado? ¿Fijarse también en si yo tenía o no papeles?", se lamentaba la víctima en una entrevista. Frecuentemente, se practican en nuestras ciudades identificaciones policiales racistas fundamentadas en prejuicios, que además de humillar a las víctimas contribuyen a vincular a las personas migrantes con la delincuencia.
Ninguno de estas situaciones ni las de miles de personas que sufren discriminaciones de todo tipo a diario han merecido una actuación institucional tan diligente y consecuente como la ha habido en el caso de la mujer transexual. En la mayoría de las ocasiones, esos abusos cotidianos no son objeto de sanción siquiera administrativa, ninguna institución defiende jurídicamente a las víctimas y ni siquiera se produce un reproche de los poderes públicos que afirman ahora que no hay que tolerar "la más mínima complicidad" con las actuaciones discriminatorias. Y todavía estamos a la espera de que la Generalitat y el Ayuntamiento de València pongan en funcionamiento las tan anunciadas oficinas públicas antidiscriminación. Parece que a la hora de actuar institucionalmente contra la discriminación influyen decisivamente la proyección pública del caso o los distintos intereses políticos, olvidando nuestros representantes que todas las víctimas de discriminación tienen los mismos derechos.

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