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isabel menendez benavente

Ahora es la revista “Lancet” la que apunta que lo estamos haciendo mal

La revista “Lancet” no es el “Cuore”. Es una revista de prestigio internacional en la que se publican variedad de artículos científicos de alto nivel. Y en un estudio publicado mientras escribo estas líneas, resulta que los científicos encargados del estudio y yo tenemos la misma opinión. Es decir, España lo está haciendo francamente mal. Pero que muy mal. Nos suspenden junto a Inglaterra porque la desescalada se ha realizado sin haber conseguido “un sistema eficaz de búsqueda, rastreo, aislamiento y apoyo antes de suavizar las restricciones del confinamiento”. Es decir, nos están suspendiendo en todo el proceso, algo que ya sabíamos porque tenemos el honor de ser el peor país de Europa en control de la pandemia.

Todo lo que se ha hecho aquí ha sido producto de la improvisación más absoluta, y se ha abocado a nuestro país y a sus ciudadanos a una ola igual o peor que la primera. Al tiempo. Y es que lo que no se puede es abrir las fronteras sin ningún tipo de restricción. El que mi hijo llegue de Alemania y pueda entrar en Madrid sin que nadie le mire siquiera la temperatura, y por supuesto sin pedir absolutamente ningún tipo de análisis, solo es un mínimo ejemplo. Pero al llegar a Alemania, PCR y confinamiento hasta el resultado, que por supuesto es mucho más rápido que aquí. Sé que en Italia, en Milán concretamente, a todos los que llegan de nuestra patria, les hacen PCR y avisan del resultado a las pocas horas. Insisto, igualito que en Barajas, en el que entran italianos, chinos y demás, tanto en la primera ola como en la segunda, y las PCR ni se les ve ni se las espera.

 

 

La distancia de seguridad no existe a la hora, por ejemplo, de recoger las maletas y por supuesto no hay ningún tipo de cuarentena, porque pueden venir con el PCR positivo, escapando de sus países para disfrutar del sol español, que con que juren en un cuestionario que no lo tienen, van que chutan. Y así nos va.

 

Y mientras escribo esto, oigan, que están anunciando el programa de Calleja en el que ustedes verán al ínclito Fernando Simón, que yo no pienso verlo, diciendo que está que no puede con el alma, porque llevaban trabajando desde enero (sí desde enero) la tira de horas y, claro, una se pregunta cómo es posible que tantas horas de trabajo hayan podido ser tan tremendamente improductivas, porque este mismo señor era el que decía el día 31 de ese mismo mes: “España no va a tener como mucho, más allá de algún caso diagnosticado”. No le arriendo la ganancia como adivino, pero tampoco como científico, porque en enero ya habíamos visto lo que pasaba en China. Y es que sin ser científico y simplemente con sentido común y menos sentido político, se sabía que nosotros íbamos detrás. Y hasta marzo no fueron conscientes de nada mientras China e Italia se morían poco a poco. La comunidad científica nos ha vuelto a suspender. Es otro suspenso más a la larga lista que tenemos de nuestros profesores europeos. Qué vergüenza.

 

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