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Esquivel

La ventana

Francisco Esquivel

El mundillo gira que gira

Estamos en las últimas fechas del año y esto sigue agitado. En el momento en que redacto, Antonio Resines permanece ingresado por covid. El trance ha coincidido con el lanzamiento previo de la serie «Sentimos las molestias» en la que comparte protagonismo con Rellán, una historia al parecer sobre amistad, relaciones sentimentales, las fatiguitas de hacerse mayor en un universo trepidantemente joven y el riesgo de no encontrar acomodo ni por el forro. Se trata de una comedia, así que imagínense cómo vienen los dramas.

    Menos mal que anda suelto García Egea para cubrir el hueco del popular actor ya que en una reciente actuación ante un público adicto deja dicho: «Me comprometo a que todas las elecciones que se convoquen a partir de ahora las gane el pepé». Con esta formulación el ariete de la formación aspirante no hace más que meter el dedo en la llaga del Cholo. El escudero del sin par Casado televisa que a él lo del «partido a partido» se la refanfinfla. Que no está el percal para ponerse tiquismiquis con Ayuso en modo Benzema, tan imperial la señora dentro del juego que practica. Así que nada, esperemos por Dios que Resines vuelva lo antes posible.

    Hablando de política me ha chirriado ver que el Barça debe tener medio fichado ya a un jugador del City por unos 55 millones antes de aliviar su masa salarial que estresa al más pintado y con una deuda acumulada que da grima. Seguro que se hallarán fórmulas para hacer cabriolas con el fair play financiero. Aunque cuando estoy intentando desentrañar el misterio me topo con que Ferran Martínez, el ínclito, vive un idilio con la hija de Luis Enrique. ¡Ah! Si esa es la razón no hay más que hablar. Hablamos de otra liga. Es como lo de Toni Cantó que ha presentado en sociedad a su nueva novia. Reviso el vídeo del cierre de campaña en Valencia ante Rivera y Arrimadas donde le dedica la intervención a su pareja y yo diría que es la misma. Aunque, claro, se trata de quien se trata y aquello de «7 vidas», otra cosa no, pero un pelín corto se le queda.  

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