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Irene Bascoy

Crisis en el PP

Irene Bascoy

¿Puede Feijóo volver a decir no?

Altos cargos del PP gallego analizan el papel que puede jugar el presidente de la Xunta: "La presión esta vez es mayor que en 2018"

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. EFE

“¿Puede Feijóo decir que no otra vez al partido que le ha dado todo?”, se pregunta con dudas un alto dirigente del PPdeG. “La presión esta vez es muchísima, más que en 2018”, apunta otro cargo del PP gallego. “Como mínimo, se lo tiene que estar pensando porque todas las miradas están puestas en él”, sostiene un tercero. Pero ninguno se atreve a pronosticar qué hará el presidente de la Xunta, un político muy hermético.

Ante la crisis abierta esta semana en el PP tras el enfrentamiento de Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, que ha dejado “muerto, pero no enterrado” al primero, “tocada” a la segunda, y al partido, al borde del precipicio, los populares buscan soluciones y como en 2018 han vuelto a girar la vista hacia el Noroeste. ¿Tendrán éxito?

El líder del PPdeG, el único presidente con cuatro mayorías absolutas a sus espaldas y el único que ha sido capaz de frenar el avance de VOX en España, rehusó en 2018 optar a la presidencia del PP. Fue una decisión que entonces cogió por sorpresa a muchos, por no decir a todos. ¿Por qué? Porque Feijóo acarició el sueño de dar el salto a la política nacional, porque durante años cuidó su presencia en Madrid, dedicó tiempo a los foros políticos y mediáticos de la capital, y tejió alianzas con otros barones territoriales. Si antes de 2018 había rechazado ofertas (ministro, vicepresidente, …), fue porque no le parecían de suficiente envergadura. 

Con su negativa, Feijóo abrió la puerta a Pablo Casado, que en un movimiento táctico se hizo con los apoyos de María Dolores de Cospedal. La exministra de Defensa y exsecretaria general del PP, con tal de que no ganara su archienemiga Soraya Sáenz de Santamaría (la más votada en la primera ronda de las primarias), puso a disposición del joven de Valladolid sus votos y con ellos el timón del PP.

¿Ha cambiado algo desde 2018 para que Feijóo que antes dijo no, ahora puede ser que diga sí? “La presión de los suyos”, coinciden cargos del PPdeG, y que la implosión del partido ahora es “peor”. No se vislumbra otra alternativa, explican, y argumentan que el titular de la Xunta es la mayor autoridad moral del partido y ostenta un currículo incomparable. “Nadie en el PP le puede hacer sombra, ni Ayuso, ahora tocada, pero además con corto recorrido hasta el momento”, exponen.

Y no solo le señalan y le ponen en el punto de mira los dirigentes de su partido, la derecha mediática también le ha puesto en el foco. Alguno ayer ya le diseñó la estrategia (dimitir como presidente de la Xunta e irse a la Cámara Alta como senador por designación autonómica para tener una plataforma desde la que debatir con Pedro Sánchez). 

Correcto es decir, en todo caso, que Feijóo además se ha movido. Esta semana ha sido el único barón territorial que habló largo y tendido para señalar a Casado el camino a seguir para salir del atolladero (sentarse a negociar urgentemente con Ayuso, lo que hizo, pero con nulo éxito, y la dimisión de Teodoro García Egea, que se da por hecho, y a ver si no es la única).

En el PPdeG explican la salida a escena de Feijóo por responsabilidad con su partido, que ve a la deriva. Dio un toque de atención, amagando con un congreso extraordinario, para reconducir la situación. ¿Solo eso? Desde el entorno del presidente, responden que sí. “Feijóo terció en la polémica en labores de mediador”, aseguran. “Tiene autoridad moral para mediar, si no lo hacía él, ¿quien iba a pedir sentidiño?”, se preguntan.

Feijóo guarda silencio desde el viernes, tras emerger como una figura clave para poner fin al desaguisado de Casado y Ayuso. Su entorno también es hermético. Se limitan a declarar: “No elucubramos con el futuro del presidente”.

Los populares asisten con “preocupación y pesar” a una crisis “insólita”. “No puede ser que los populares, sobre todo los gallegos, que siempre hemos ido con la cabeza muy alta, ahora estemos contentos de llevar mascarilla en la calle”, lamenta un alto cargo. Otro está espantado: “A Casado y Ayuso se les ha ido de las manos este lío. No puedes ir a una guerra sin armas, pensando que tu rival se amilanará”. 

Con los manifestantes a la puerta de Génova pidiendo la dimisión del presidente del PP y Ayuso dispuesta a mantener el pulso, cargos del PPdeG entienden que la solución ya no pasa por la dimisión del secretario general del PP, Teodoro García Egea. “El jueves era suficiente, ahora no”, apuntan, pero no se atreven a pronosticar qué hará su jefe de filas, si Casado renuncia o convocar un congreso extraordinario. ¿Estaría dispuesto en esta ocasión a embarcarse en la aventura de coser el partido, frenar a VOX y plantar cara a Pedro Sánchez?

Explican que Feijóo es tan hermético y discreto, que pocos saben sus intenciones reales. ¿Cuándo el titular de la Xunta descuelga el teléfono para hablar con los demás barones territoriales lo hace para sondear posibles apoyos o se limita con la autoridad que le da su trayectoria a mediar para urgir soluciones? Nadie se atreve a interpretar los movimientos del jefe.

Cuentan en el PP que Feijóo declinó en 2018 tomar las riendas del partido y suceder a Mariano Rajoy porque no tenía claro que fuera a ganar frente a Soraya Sáenz de Santamaría, que tenía el apoyo implícito del expresidente. Tampoco le gustó la precipitación con que se convocó el congreso de la sucesión. 

Cuatro años después, si Casado da marcha atrás, el líder gallego podría tener el camino expedito. Isabel Díaz Ayuso ya se ha desmarcado hoy lunes.

La excelente relación de Feijóo con Juan Manuel Moreno, presidente de Andalucía, y de Alfonso Fernández Mañueco, de Castilla y León, le garantizaría el apoyo de ambas organizaciones territoriales, y la primera no es precisamente pequeña. Además no serían los únicos respaldos.

En todo caso, el presidente de la Xunta habrá de sopesar otras cuestiones. Esta decisión no es solo política, también es personal. Supone dar un salto al vacío y arriesgarse a cerrar una excelente carrera política con una derrota en las urnas (¿y si por primera vez pierde unas elecciones porque Pedro Sánchez adelanta los comicios y no le deja tiempo para coser el partido?, pero ¿y si por otra parte es él quien aparta al PSOE de Moncloa, que flojea en las encuestas, y arrincona a VOX?). “¡Ser o no ser, he ahí el dilema!”

La decisión también es familiar. Feijóo tiene una pareja y un hijo de cinco años. Tiene sesenta años y cuando muchos empiezan a pensar en su jubilación, el presidente de la Xunta puede estar ante el mayor reto de su vida.

Además, irse a Madrid a cerrar una crisis podría crear un problema en Galicia. La sucesión de Feijóo, en la Xunta y en el PPdeG, no está abierta, no se vislumbra relevo en el horizonte y los populares gallegos permanecían tranquilos hasta ahora, dando por hecho que Feijóo iría a por una quinta mayoría absoluta. Eso sí, en esta ocasión el relevo de Feijóo gozaría de más tiempo para rodarse, pues las elecciones autonómicas no tocan hasta 2024.

Cuando el 18 de junio de 2018 anunció ante la plana mayor de su partido en Santiago que se quedaba en Galicia, lloró. Tomar la decisión le llevó tiempo, encajar las piezas del puzzle, sopesar los pros y los contras… Cuatro años después vuelve a estar en el mismo brete.

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