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Alfons Garcia

A vuelapluma

Alfons Garcia

Buscando un rumbo

Un cartel en un prostíbulo. German Caballero

Cuando el día se tuerce, camino sin rumbo. No soluciona nada, pero tomar distancia de los conflictos al menos evita agigantarlos. Prefiero dar una patada a la piedra en el camino y esperar que aparezca un destino. El paseo de jacarandas de cada día ha estallado en morados. Posiblemente lleva días así, pero no había levantado la vista. Miro la silueta de cuadro impresionista porque una pareja se detiene y fotografía la senda. Si otros ven algo es que debe de haber algo. El periodismo es algo de esto: ayudar a ver lo que está y no se ve. Ni herramienta de propaganda ni arma destructiva. Basta con ayudar a pensar. Si es posible, sin dogmatismos.

El periodista de hoy ha de estar preparado para el guantazo rabioso. Abrir las redes es encontrar abrazos y datos, pero también inmensas bolas de derribo apuntándote. Vendido y comprado, me han dicho esta semana. El periodista ha de seguir el camino. Patear otra piedra y continuar. Seguir buscando y mirando. Las tecnologías de la información tenían que propiciar una sociedad más libre, pero lo que se ve es un mundo más controlado y unas democracias amenazadas por poderes gaseosos. Lo que podía hacer gracia se convirtió en terror desde el momento que un tal Trump llegó al poder. La última década no será recordada por los avances en democracia y justicia. La crisis financiera ha dejado más escombros de los que creíamos. Si hay algo definitorio de este tiempo es que el dinero ganó a la democracia. Al capitalismo no hay ya quien le tosa, pero esa victoria no ha ido acompañada de la de los valores de la libertad y la igualdad. Con el tiempo lo veremos más claro. Mientras, seguimos caminando esperando un rumbo.

Un polluelo de mirlo aprende a volar a saltos cortos. A otro le cuesta más, mueve las alas, pero solo se levanta unos centímetros. Observa el mundo despreocupado, inocente de la cantidad de amenazas que le rondan. Te pararías a protegerlo, lo piensas, deberías, pero sigues caminando. Nunca fuiste ejemplar. Otra patada a la piedra y seguir rodando.

Un ucraniano duerme en un aparcamiento cercano, en un coche que un amigo le presta a falta de casa. Durante el día trabaja sin contrato y al caer la noche aparece por el aparcamiento y no sale hasta la mañana siguiente. Los garajes huelen a literatura desde Roberto Bolaño. Nadie le pregunta por qué no está en la guerra, pero siempre hay motivos para no ser un héroe. Lo que nos íbamos a volcar con los refugiados es esto. Los privilegios se acaban rápido y lo que queda es el olvido, la materia vital de cualquier exiliado. Si hace falta son carne de mercadeo. Como el opositor argelino deportado mientras las relaciones con Argel hacían aguas. Ahora ha sido condenado a muerte allí, dice la prensa, pero el olvido hará pronto su papel balsámico. Eso saben los gobiernos, incluso los nacidos de esas primaveras que acabaron en tormenta.

Sigues caminando. El otro día tu vecina se asustó porque llamaron a la puerta y un tipo preguntó si aquello era una casa de citas. Parece que hay una en el mismo número de una calle cercana y el sujeto iba despistado. La prostitución vuelve a ser el tema. No creo que nadie en su juicio piense que vaya a desaparecer si se prohíbe. Como no han desaparecido los ladrones a pesar del Código Penal. La cuestión es si se ponen todas las dificultades posibles para que hombres compren cuerpos de mujeres o si se considera normal el trabajo sexual y el poder se limita a ayudar a la que quiera salir. De fondo hay una propuesta más idealista y otra más pragmática. Más al fondo hay un debate sobre la dignidad. Y en medio, un iceberg de votos.

Lo inusual es que el pragmatismo es de Compromís, la izquierda presentada como más pura, y la posición más idealista es la de esa vieja socialdemocracia acostumbrada a pactar con el poder para avanzar sin romper.

En el puerto de València es al revés. El discurso del desastre ambiental se extiende como aceite entre la izquierda y el PSPV se ve cada vez más solo en la política posible. Si no lo son, sostenibilidad y crecimiento deberían ser compatibles para que futuro sea algo más que una bonita palabra. Pero hoy lo que ves es cómo la playa que mejor conoces ha pasado en 20 años de ser una alfombra de arena a un amasijo tortuoso de guijarros. Sobre el motivo no hay acuerdo, pero la realidad es más dolorosa que las causas. Otra patada a la piedra y a seguir buscando caminos. Like a rolling stone.

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