Opinión | Va de bo

Montserrat y el Marquesat hacen historia en el Edicom

Salvo un milagro que ríete del de los panes y los peces, Lanzadera Montserrat y Ovocity El Marquesat se verán las caras por quinto año consecutivo en la final del Interpobles Edicom de Galotxa. Estos dos clubes, que participan en las competiciones oficiales de la especialidad desde que se iniciaron en el verano de 1976, son un ejemplo de trabajo y de fidelidad a los principios que presiden el devenir de la pilota desde la atalaya de la afición desinteresada. Hay que haber vivido en las entrañas de los clubes, presenciar el día a día de ellos, ilusionarse con el crecimiento de alumnos y alumnas en sus escuelas para entender la importancia que para ellos supone pelear por el título, poder alzar el trofeo de campeones, tener derecho a un trozo de la historia heredada de los viejos. En Monserrat desde el tio Galán, o Amador, desde Marcial al Chato Cucala, Rafa Ortiz, o Voro. En Alfarp, desde el Tio Delfín o Conrado, desde Sopetes a Gerardo… Los jugadores que han protagonizado la hazaña de disputar cinco finales consecutivas tendrán un lugar en el museo, en los retratos de los casinos, en la memoria de las gentes. Y eso a pesar de la indiferencia creciente, reflejada en la ausencia de la televisión autonómica que , por lo visto, no tiene ni un minuto en un informativo para contar estas historias cargadas de simbolismo, de identidad, de respeto a la carga pesada pero hermosa de cuidar una heredad que es tesoro sentimental.

Por todo ello resulta preocupante que el torneo que cumple treinta y siete años, que acoge a cientos de jugadores, decenas de clubes, que son los pilares que sostienen el edificio de la casa común que es la Federació, pase con más penas que glorias por delante de los ojos de la televisión autonómica. Ha tenido que ser la entidad federativa la que produzca la retransmisión de la partida final para emitirla por las redes sociales.

Godelleta, pueblo impulsor de los torneos de la especialidad, club que lucha por mantener la tradición, que se resiste a caer en el desánimo, se volcará en la organización de esta fiesta programada para el domingo día 10 de diciembre. El ayuntamiento que preside Amparo Pardo , al igual que hicieron todos los anteriores, por encima de colores políticos, colaborará con el evento. La afición podrá disfrutar de un gran espectáculo pues los jugadores de hoy, tanto en Alfarp como en Montserrat poseen cualidades físicas y técnicas de primer nivel. La mayoría de ellos, si este deporte pudiera multiplicar sus ingresos, se incorporarían a la nómina del profesionalismo.

Y hablando de multiplicar sus ingresos: todo lo que sea cuidar las competiciones de los clubes, dotarlas de prestigio y presencia mediática redundará en el crecimiento del número de aficionados que concluirá en mayores ingresos. Por el contrario, ningunear estas competiciones, menospreciarlas es el camino seguro a la decadencia general de este deporte. Y a los hechos nos remitimos. ¿Cuántos aficionados acuden a los trinquetes desde pueblos donde no hay clubes? ¿Puede fomentarse la afición sin una mínima estructura en cada pueblo? Toca cuidar con mimo los pilares que sostienen los clubes y sus competiciones, si queremos despejar el futuro de nubarrones tormentosos.