Opinión | tribuna abierta

Por qué ser agradecidos

El agradecimiento es un valor fundamental e indispensable en nuestra vida afectiva y social, que nos trasciende y nos conecta con nuestra espiritualidad, y que denota una actitud que nos enaltece y nos exalta.

No me cabe ninguna duda de que los creyentes todos los días y en distintos momentos del día sentimos la necesidad de dar gracias a un Ser superior por todos los dones que de Él recibimos, comenzando por el don de la Vida.

Sin embargo, no voy a referirme a ese agradecimiento, sino al que damos o mostramos a los familiares, educadores, maestros, amigos y a las demás personas por sus actos de bondad, humanidad o cortesía hacía nosotros.

La necesidad humana de expresar gratitud parece ser un fenómeno poderoso y prácticamente universal. Hay muchos aspectos positivos que podemos destacar de la práctica y el hábito del agradecimiento. Está demostrado que produce efectos positivos para su autor ya que refuerza su autoestima, crea empatía, realza la solidaridad y estimula la generosidad, consiguiendo que la persona que lo lleva a cabo esté más satisfecha con su vida, sus amistades, su familia, su comunidad y su persona; experimentando al mismo tiempo más esperanza y optimismo, ya que vive con atención plena aquellos detalles del día a día que a muchas otras personas se les escapan.

Y así, psicólogos como Robert Emmos y Michael McCullough de las Universidades de California y Miami respectivamente han afirmado que ser agradecidos con otras personas fortalece las relaciones sociales y aligera las cargas emocionales, ayudando a visualizar el entorno desde perspectivas positivas y a armonizar las relaciones. A través de sus investigaciones han podido concluir que la gratitud provoca la acción sincronizada en múltiples regiones del cerebro que involucran conceptos sociales, respuestas emocionales y circuitos del placer.

Para profundizar en lo positivo del agradecimiento sugiero las siguientes reflexiones que nos pueden servir de orientación y estímulo a nosotros y a los demás:

- Si creemos que nuestros días son monótonos y que resulta difícil rescatar nada positivo de nuestra jornada diaria, nada mejor que prestar atención a las cosas mínimas, porque a través de ellas se puede uno dar cuenta de que siempre hay motivos para agradecer.

- Si compartimos y apoyamos los éxitos de otros como si fueran propios, se constituye una onda expansiva que nos conecta con el otro.

- Si creemos que nuestra vida no sirve para mucho, pensemos que cada uno de nosotros puede ser una motivación para alguien que se siente desganado, lo que nos obliga a tratar siempre de ser la mejor influencia.

- Si creemos en el agradecimiento, pensemos que no sólo se dice, sino que se vive y demuestra con los hechos. Por ello, debemos esforzarnos para encontrar la manera de reconocer en público las atribuciones de alguien, motivándolo a seguir adelante y haciéndole saber lo valioso que es.

Debemos pensar que nunca está de más dar las gracias cuando alguien interactúa con nosotros, porque a lo largo de mis años de ejercicio profesional he visto a muchas personas lamentarse cuando han visto a sus seres queridos en situación de peligro de muerte o una vez acaecida ésta, al reprocharse no haberles mostrado en vida su agradecimiento por todo lo hecho por ellos.

Me he referido a los aspectos positivos que produce y genera el agradecimiento que son muchos, pero también quiero hacer una referencia a un efecto negativo de carácter patrimonial a quien no es agradecido, ya que en el ámbito del Derecho Privado, nuestro Código Civil en el artículo 648 regula la revocación de la donación a instancia del donante por causa de ingratitud del donatario en los tres supuestos que cita el precepto, por lo que una donación válida se puede revocar y dejar sin efecto por ingratitud de quién la recibe.

También la ingratitud es vista con disfavor y es objeto de reproche social, y así en el universal libro Don Quijote de la Mancha de Don Miguel de Cervantes en su cap. XXII, 7, está escrito algo muy presente en la memoria de todos nosotros, al decir que «De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben». De estas palabras podemos concluir, interpretándolas a contrario sensu, que el ingrato no merece una buena consideración social y que la ingratitud se paga con desprecio.

Al celebrar hoy el Día Internacional de Agradecimiento (International Thank you Day), desde Fundación por la Justicia -uno de cuyos objetivos es la defensa de los Derechos Humanos-, queremos expresar nuestro agradecimiento a los voluntarios y a todas aquellas personas o entidades, que defienden cada día con su esfuerzo constante y permanente tales Derechos y con ello nos muestran el camino a seguir, para tratar de conseguir entre todos un mundo más humano, solidario, generoso y en paz. Esto no deja de ser una utopía en los tiempos que vivimos, con la Paz tan amenazada en tantos frentes; pero debemos tener presente que fomentar la gratitud abre oportunidades valiosas al ofrecimiento personal y a no rendirse a pesar de las adversidades.