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Un elevado impuesto muy impopular

La tasa de la basura se implantó a finales de 2008 para compensar la falta de ingresos municipales el estallido de la burbuja inmobiliaria. Los vecinos llegaron a pagar 120 euros (56 euros si vivían en la montaña). El descontento se materializó en una manifestación contra este tributo en abril de 2009 a la que acudieron cerca de 2.000 personas. El Tribunal Supremo anuló la aprobación de la tasa por un defecto de forma, pero el consistorio volvió a aprobarla a finales de 2013. Actualmente, el pago se ha dividido y los cullerenses abonan 59 euros al consistorio y otros 40 euros aproximadamente al Consorcio de la Ribera y Valldigna por el reciclaje de los residuos. P. bohigues cullera

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