26 de diciembre de 2017
26.12.2017

Destrozan el belén instalado en la cumbre más alta de Alzira

Varias figuras quedaron mutiladas al recibir fuertes golpes con piedras El buzón que contenía el libro de visitas, arrancado y desaparecido

25.12.2017 | 22:48
Algunas figuras de belén recolocadas en otro punto de la cima.

El belén que casi un centenar de senderistas instaló el domingo 17 de diciembre en la cumbre de la montaña más alta de Alzira, La Ratlla, apenas ha durado entero una semana. El vandalismo ha destrozado varias figuras y otras no se han encontrado. La mochila en la que se guarecía todo el material ha quedado vacía junto al hito de hormigón que marca el punto más elevado, que también ha sido despedazado. El buzón que contenía el libro de visitas al paraje fue igualmente arrancado y se da por desaparecido.

La tradición de implantar un belén en lo alto de los valles de la Murta y la Casella la instauró en 1957 el Centre Excursionista d'Alzira. La extinción de la entidad suspendió unos años la costumbre hasta que fue recuperada en 1999. Desde entonces la subida y bajada del belén moviliza a decenas de personas que aprovechan la itinerancia del montaje para explorar las distintas rutas naturales de ambos parajes.

Tras recorrer el Cavall Bernat, la Creu del cardenal, el Tallat Roig o el antiguo observatorio forestal de l'Ouet, el destin0 del belén de este año estaba marcado en la Ratlla. Sus 625 metros de altura proporcionan una visión panorámica de la costa valenciana muy apreciada por los senderistas. Junto a las figuras se depositó un segundo libro de visitas que inmortaliza la firma de cuantos ,durante la Navidad, alcanzan la cima.


Grietas en el hormigón

Una semana después, en lo alto de La Ratlla, ya no queda belén. No es la primera vez que sufre desperfectos o hurtos, pero en esta ocasión el incivismo se ha ensañado con las figuras, mutiladas al ser golpeadas con grandes piedras. La plataforma de hormigón que marca la cumbre de la montaña tampoco se ha librado del salvajismo. El tubo de cemento ha quedado quebrado por los fortísimos impactos recibidos y la base está seriamente agrietada.

La Ratlla, cuya ascensión impone al menos una hora de exigente esfuerzo, recibe la visita de decenas de personas los fines de semana que el domingo no daban crédito.

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