Malestar entre los miembros de la Policía Local de Sueca debido al comportamiento incívico de algunos individuos en las redes sociales. Los agentes han denunciado ante Subdelegación de Gobierno los insultos graves y personales que se han vertido contra ellos en el ejercicio de sus funciones el pasado fin de semana. Los hechos ocurrieron en un chiringuito de la playa cuando, alertados por las quejas vecinales, la Policía acudió al lugar y, tras comprobar que el dueño del local no disponía de los permisos para ambientación musical, le instaron a que apagase la música para no interferir en el derecho al descanso de los vecinos. Los agentes remarcan que los responsables de este tipo de locales están previamente informados de los límites de la actividad que desarrollan para evitar molestias al vecindario. Por tanto, y sin que se produzca ningún percance esa noche tras la actuación policial, los agentes se marcharon.

Poco después comprobaron que dos personas, utilizando las redes sociales, les insultaban de forma personal «por el hecho de haber ejercido nuestra profesión y nuestro trabajo de mediar entre el derecho a la diversión de unos y el derecho al descanso de todo ciudadano y ciudadana. Ante la gravedad de los calificativos, hemos decidido abrir diligencias denunciando los hechos, según la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana que contempla infracción cuando se produce menosprecio o insulto a la autoridad en sus funciones. Queremos que algunas personas comprendan que, en el ejercicio de su libertad de expresión, tienen también unos límites» , explicó la Policía.

Este tipo de normativas viene a equilibrar las posiciones subjetivas del derecho al ejercicio de libertad de expresión, dentro de una comunicación libre, donde todos aquellos que se dirijan a un policía sin respetar el derecho al «trato respetuoso, digno y adecuado» que cualquier persona merece, pueden incurrir en «actos humillantes, despectivos u ofensivos». Las consecuencias económicas de estos actos pueden ser de hasta 600 euros.

La Policía Local ratificó ayer su apuesta por la libertad de expresión de las personas, al igual que la crítica constructiva, de la cual se «reatroalimentan sirviéndoles a modo de información y participación ciudadana» pero remarcaron que dicho derecho no puede suponer «sobrepasar los límites».