10 de noviembre de 2019
10.11.2019

«Què poca Vergonya»

09.11.2019 | 20:34
«Què poca Vergonya»

en el último pleno celebrado en el Ayuntamiento de Alzira, el alcalde, Diego Gómez, intentó expulsarme por espetarle un «què poca vergonya» cuando él mismo, ante la exigencia por mi parte y en nombre de mi grupo de que se dejase de financiar a entidades catalanistas e independentistas sin relación alguna con Alzira, utilizó una justificación que nada tenía que ver ni conmigo ni con mi partido.

No contentos con ello y tras la repercusión de dicho hecho en su contra, otro concejal de Compromís me dedicaba el pasado domingo un artículo tratando de desviar la atención, en el que me acusaba de haber «lanzado dardos envenenados» al denunciar dichos hechos contra entidades que, según él mismo, «defienden y regulan nuestra lengua».

Vayamos por partes. En primer lugar, la lengua que Diego Gómez, sus concejales y su partido Compromís defienden es el catalán, no el valenciano. Por supuesto que le afeé al alcalde su vinculación (fue presidente de 2003 a 2007) a Escola Valenciana, porque siendo presidente de la misma, Gómez hizo declaraciones del tipo «el nostre català o els nostres païssos catalans». Que se adoctrina en las aulas no lo digo yo que aún no tengo hijos, lo dicen los padres que lo padecen. Pero es que lo que yo denunciaba y lo pienso seguir haciendo, es que se financiara con nuestro dinero a dichas entidades.

Insinuar que mi partido o yo vamos en contra del valenciano es, cuando menos, atrevido. Y lo es entre otros motivos porque el que escribe, habla y piensa en valenciano, tiene el Grau Superior de Valencià, escribe en redes sociales en dicha lengua y me atrevo a decir que soy de los pocos abogados que en alguna ocasión ha interpuesto demandas en valenciano. Así que por ahí, no.

Si el estatuto de autonomía dice que en nuestra región se habla «valenciano» o se denomina «Comunitat Valenciana»; ¿quién lanza dardos envenenados contra nuestra lengua, quienes hablan de «catalán», «País Valencià» o «païssos catalans», financian desde Alzira entidades que fomentan el independentismo o convocan manifestaciones contra la sentencia del Procés; o yo? O quienes forman parte de partidos que piden la amnistía para los políticos presos (Bloc/Compromís recientemente), o los que militamos en el PP que lucha por lo contrario.

Llegaron a recriminarme que si no había asistido a ninguna de las conferencias de los premios literarios Ciutat d'Alzira. Podría decir que no fui porque como a diferencia de casi todos los miembros del equipo de gobierno, no vivo de ello y tengo un despacho que atender. Pero la realidad es que tras la gala del año anterior, en la que se profirieron mofas a la presidenta del PP Isabel Bonig, o donde se reprodujo un vídeo mofándose de unas personas mayores por no hablar en valenciano, tomé esa decisión con respecto a la organización de la misma. Eso unido a unas declaraciones recientes de los organizadores en las que afirman «Alzira se ha convertido en el Olimpo de las letras catalanas», han confirmado mi decisión.

En definitiva, «Vergonya de què?». Pues de que salga dinero del bolsillo de los alcireños para subvencionar dichas entidades. De romper el consenso del Estatuto valenciano en contra del sentir de la mayoría. De utilizar la posición de poder que otorga el cargo de alcalde para amenazar con una expulsión por un «què poca vergonya». Y ya de paso, por negar la mano tras dicho pleno a un servidor, o el saludo en los actos públicos transcurridos desde dicha fecha. Por todo eso y mucho más. ¡Feliz domingo!

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