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La policía frustra el intento de una familia por ocupar un chalé de Alberic

Los agentes identifican a cinco personas de Torrent, entre ellas menores de edad

Momento en el que la policía identifica a los okupas. Levante-EMV

En pleno mes de agosto y con la urbanización a rebosar de vida pensaron que era la mejor forma de ocupar un chalé de Alberic. Fueron los propios vecinos los que detectaron a un grupo sospechoso de personas que se adentraban en una propiedad que no les pertenecía. El rápido aviso a las autoridades impidió que se adueñaran de forma ilícita de la vivienda.

El suceso se produjo en la tarde del martes en la urbanización San Cristóbal de Alberic. Varios individuos, cinco personas, entre ellas menores de edad, intentaron ocupar un chalé que se encontraba vacío, aunque no ha trascendido si por ausencia de los propietarios o por pertenecer a una entidad bancaria.

Si bien es cierto que puede ser que intentaran simular que acudían allí, como cualquier otra familia, a veranear, también lo es que hacerlo en plena época estival y con la urbanización más viva que en ningún otro momento del año llama poderosamente la atención. Y eso fue lo que ocurrió. Los vecinos de San Cristóbal se percataron de que lo que allí sucedía era sospechoso. Los individuos, según las mismas fuentes, trataron de engañar a los residentes de la urbanización en un intento de instalarse allí con toda la normalidad del mundo. No funcionó, pues alertaron a las autoridades en el acto. Rápidamente se presentaron allí agentes de la Policía Local y la Guardia Civil, que identificaron a las personas, una familia de Torrent, que ya han pasado a disposición judicial.

No es la primera vez que sucede un episodio similar en Alberic, donde se han registrado diversas ocupaciones irregulares en chalés. Fue, de hecho, un suceso recurrente durante los meses de confinamiento, aunque también se prolongó en el tiempo. En aquel momento, se detectaron varios casos en otra de las urbanizaciones, Monte Júcar, donde la Benemérita llegó a desplegar diversos operativos para cortar las conexiones fraudulentas a la red eléctrica y forzar que se abandonaran las viviendas y, en gran medida, lo consiguió.

No obstante, algunos reductos persistían incluso un año después, dejando múltiples destrozos así como imágenes surrealistas. Los vecinos denunciaron en su momento que se apropiaron de una vivienda, propiedad de una entidad bancaria que carecía de agua corriente, lo que no fue obstáculo para que los moradores se conectaran de forma fraudulenta a la red. No solo para consumo humano o por cuestiones higiénicas, sino también para llenarse la piscina.

El alcalde asegura que se actuará con contundencia

El alcalde de Alberic, Toño Carratalá, agradeció ayer a los vecinos que alertaron a las autoridades su aviso, ya que «la colaboración ciudadana ha facilitado una rápida actuación que es clave en estos casos». Carratalá declaró la guerra en su momento a los okupas, a los que deniega el empadronamiento. Nuevamente, mostró su rechazo hacia estas conductas que se traducen siempre en problemas de convivencia: «En muchos casos nos enfrentamos a profesionales de la ocupación. No vamos a permitir que este tipo de acciones vayan a más en nuestro pueblo y actuaremos con toda la contundencia que podamos», indicó.

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