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opinión

la propaganda, la ignorancia y los datos

El dato de paro registrado en Gandia del mes de octubre publicado hace dos semanas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social muestran una preocupante situación a pesar de los argumentos en positivo que se lanzan desde el gobierno municipal. Más allá de los habituales mensajes edulcorados con los que se trata de disimular el fracaso de una de las propuestas estrella del programa electoral del PP (Ahora empleo) lo mínimo que se podría esperar de unos gobernantes es que se traten las cifras con un cierto rigor analítico y no se intente engañar a una ciudadanía muy harta ya de milongas.

Con los datos oficiales publicados en la web ministerial se ha construido la serie histórica de paro y afiliación a la Seguridad Social y los resultados son más que elocuentes tanto en el análisis propio de la ciudad como si la relacionamos con ciudades homogéneas según a población y entorno geográfico:

1.- Evolución del paro en Gandia. Desde junio de 2011 hasta octubre de 2014, el incremento de 1.354 parados (+16,8 % ) es una cifra tan contundente como demoledora para un partido que hizo bandera de su reducción. Si comparamos la serie mensual (línea continua) y la alisamos mediante técnicas de desestacionalización (línea discontinua) observamos que el paro no ha dejado de crecer hasta la primavera de 2014 para, a partir de ahí, descender de una forma tan ligera como insuficiente. Atendiendo a que el paro es un mero registro voluntario, quizás no sea el indicador más fiel de lo que está ocurriendo ya que muchas personas sin prestaciones no tienen ningún incentivo para seguir apuntadas ni otras que han emigrado, jóvenes españoles y extranjeros que vuelven a su país, tampoco constan como tales. El descenso de la población en Gandia en algo más de un 4 % desde 2011, acentuado en 2013 y 2014, ha influido más en la ligerísima reducción del paro observado al final de la serie que en la mejora de la actividad económica.

2.- Evolución de la afiliación a la Seguridad Social (SS). Si los datos del paro nos indican una clara debilidad de la economía gandiense, las alarmas se disparan cuando observamos los datos de afiliación a la SS: comparando el número de afiliaciones desde junio de 2011 a octubre de 2014 en cualquiera de sus regímenes, el número de personas afiliadas a la SS es de 3.882 menos. Si observamos la serie histórica original y la desestacionalizada vemos un comportamiento similar al gráfico del punto 1 pero sin ningún tipo de recuperación a la vista. Estamos en el fondo del pozo y, aunque hemos dejado de hundirnos, no hay ningún indicio claro de recuperación de afiliación.

3.- Comparativa con otros municipios. El objetivo ahora es comprobar si la situación de paro en Gandia es común al resto de municipios o bien si es una singularidad propia de nuestra ciudad. Para que la comparación sea los más homogénea posible, se han tomado los valores de paro de todas las ciudades mayores de 45.000 habitantes en la Comunitat Valenciana y hemos añadido, por motivos de proximidad, a Oliva y Tavernes al ser los de mayor entidad de la Safor. El gráfico es más que clarificador: Gandia es la que tiene el peor comportamiento de todas las ciudades, con mucha diferencia. Desde el inicio de la actual legislatura, aquí el paro ha subido el 16,8 % mientras que una ciudad a la que Torró siempre pone como referencia, Benidorm, el paro ha subido justo la mitad, 8,1 % y otra ciudad turística como Torrevieja el paro incluso ha bajado un 3,1 %. Además, la comparación con las mayores ciudades de nuestro entorno, Oliva y Tavernes, nos dejan en evidencia ya que en ambas el paro ha bajado el 7,8 % y el 2,4 %, respectivamente, desde junio de 2011.

4.- El recurso del dato interanual. Viendo el pobrísimo resultado en una materia tan sensible socialmente, el actual equipo popular del PP trata de aferrarse a los escasos datos que muestran un perfil más presentable como es el caso del dato interanual. Efectivamente el dato es positivo ya que la diferencia entre octubre 2013 y 2014 es de 283 parados menos, un pírrico 3 %. Aunque, si abrimos el ángulo focal y nos comparamos con los municipios de referencia, seguimos siendo los más feos de la foto: volvemos a ocupar el farolillo rojo al ser Gandia el municipio con menor descenso de paro en términos interanuales.

5.- La reunión del Consejo Económico y Social. El miércoles de la semana pasada se reunió la comisión permanente de dicho Consejo para analizar las acciones realizadas y establecer nuevas estrategias para tratar de paliar los raquíticos resultados en la lucha contra el paro. Con unos fondos de 2,6 millones de euros gastados en aliviar ese drama social, llama la atención un par de cosas:

a) El escaso impacto obtenido tras su aplicación como los mecanismos a través de los cuales se han canalizado dichos fondos. Si en legislatura pasada Torró criticaba la contratación directa por parte del ayuntamiento acusando al anterior gobierno de generar una red clientelar pagada con dinero público, ahora vemos que la mayor parte de dichos fondos (74%) han sido utilizados justo de esa manera. Además, la propuesta estrella de nuestro primer edil, consistente en incentivar la contratación laboral por las empresas bonificando una parte de sus costes, ha sido escasamente utilizada (19 %). Hace tiempo, un tal Keynes, refiriéndose a la política monetaria, aseguraba que «a un caballo se le puede llevar a un abrevadero pero no se le puede obligar a beber agua». En ese sentido, nuestro primer edil debería saber que las decisiones empresariales en materia de empleo están más relacionadas con el repunte de la demanda que por el dinero que se ponga a su disposición. La trampa de la liquidez es una referencia de la teoría económica que este economista «astral» le sugiere que analice.

b) El aldabonazo de la comisión permanente a la equivocada estrategia localista en política de empleo seguida por Gandia es una clara advertencia del error cometido y cuyas consecuencias la estamos padeciendo especialmente en nuestra ciudad. Más allá del campanario de la plaza del pueblo hay vida y actividad económica y el flujo circular de la renta no atiende a delimitaciones de términos municipales. Gandia no es nadie sin la comarca y la comarca está descabezada sin Gandia.

Instalado en su torre de la arrogancia, nuestro alcalde no es consciente de que llamando ignorantes o intentar ridiculizar a los que le contradicen no es la mejor manera de solucionar los problemas. Liderar una gran ciudad es algo más complejo que dirigir una empresa, ya que hay mucha diferencia entre clientes y ciudadanos, el beneficio económico y la rentabilidad social. Como dijo Montaigne, «lo peor del ignorante es cuando lo manifiesta con vehemencia».

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