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EL BECARIO RESPONDE

EL BECARIO RESPONDE

EL BECARIO RESPONDE

Cada semana que pasa de esta legislatura, lo hace con malísimas noticias para quien hasta hace seis meses conducía el futuro de Gandia. Imputación en Púnica, presupuestos ilegales, quiebra en IPG, ridículas críticas sobre rotondas varias... Pero parece ser que ni él ni su becario de comunicación tienen bastante. Solo así puedo entender que apenas unos días después de conocer su más que probable segunda imputación por la 'Operación Aplauso' que le costó a los gandienses varios millones de euros, todavía tenga la poca vergüenza de salir a criticar las gestiones que este gobierno ha realizado para salvar su pésima gestión y ahorrarle a Gandia 10,6 millones de euros. Y lo explicaré en tres capítulos.

1—IPG. No es más que la crónica de un desastre anunciado: la empresa pública IPG arroja en 2014 un resultado negativo de casi 40 millones de euros. La nefasta gestión del califato 'pepero' no ha resistido un análisis mínimamente riguroso de su estado financiero y no tiene otro destino que iniciar el proceso disolución. IPG no podía aguantar más el maquillaje de las cuentas realizadas por el anterior consejo de administración. Arturo Torró quería mantener la empresa con un claro objetivo: seguir enchufando a gente y comprando voluntades.

Retiradas las aguas de la marea azul, en la arena de IPG se observa toda la inmundicia en forma de pufos económicos, la basura en forma de contratos sin cobertura legal y, sobre todo, la miseria de una red clientelar basada, en muchos casos, en la desesperada situación de las personas que accedieron al juego por un empleo precario. Esta arquitectura basada en trampas y martingalas ha quedado desnuda en cuanto se han abierto las ventanas del búnker. Ahora sólo queda un camino: denunciar lo que se sospeche constitutivo de delito y, si la justicia así lo entiende, que los responsables paguen.

2—Cuentas municipales. Y si magno es el desastre financiero en IPG, no menos lo es en las cuentas municipales. El pleno del pasado jueves quedará en los anales como un nuevo capítulo de la antología del disparate del PP de Gandia. Porque el PP fue capaz, en un mismo pleno, de votar en contra de su propia gestión económica en 2013 (a Guillermo Barber, padre de esas cuentas, ni si quiera le tembló el tupé para hacerlo) y de votar en contra de reconocer facturas por valor de más de 7 millones de euros que ellos se gastaron fuera de presupuesto. Y eso, señoras y señores, es tener la cara muy dura y de no pensar en las empresas de Gandia. Y, lo peor: siguen queriendo dar lecciones de gestión y de economía... de risa.

3—Refinanciación bancaria. Lo repito con orgullo: el Ayuntamiento de Gandia está al corriente con las entidades bancarias y, además, ha ahorrado a los ciudadanos 10,6 millones de euros en intereses. Alguien cometió la desfachatez de pensar que la solución para Gandia era no pagar y amenazar con ir a los tribunales. Su acción generó 9,4 millones de deuda en intereses de demora. Nuestra gestión le ha ahorrado a los gandienses ese dinero y ha refinanciado el total de la deuda a un interés más bajo. Eso sí es una operación aplauso.

Lo de Torró no era cuestión de no pagar a bancos para pagar a la gente, como nos ha hecho creer. Él no pagaba ni a bancos ni a empresas. ¿Dónde se lo gastaba? Conciertos, Maremagnum, Sociedad y Política, El alcalde responde... Desde el minuto uno de la legislatura contradijo su programa electoral en el que prometía austeridad, disminuir los impuestos y rebajar la deuda municipal. El balance de la legislatura es muy explícito: no ha habido austeridad, subieron los impuestos más del 20% y la deuda municipal la aumentaron en 120 millones de euros. En cuatro años. Histórico.

Durante año y medio he publicado una decena de artículos muy críticos con la gestión económica del PP de Gandia. La mayor parte de ellos con datos. Pero Torró vive en un mundo virtual que sólo existe en su cabeza y quien no lo comparte, se come su ira. Esta semana me ha llamado «comisario político, impresentable y becario económico». Como decía Thomas S. Eliot «el ser humano no puede soportar demasiada realidad» y en el caso de Torró, esa frase se ajusta como un guante. Y la realidad es que este gobierno seguirá trabajando para que esta ciudad tenga un horizonte de esperanza económica y, siempre que sea necesario, yo mismo criticaré la nefasta gestión del alcalde más ordinario que ha tenido Gandia, porque que ni me afectan sus zafios calificativos, ni temo a las amenazas de sus adláteres ni me achanto ante sus provocaciones.

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