El abrumador y superlativo proyecto emprendido en Arabia Saudí para construir el mayor edificio del mundo ha echado a andar.

Las fotografías y videos tomados en el lugar demuestran que las obras de The Line ya han comenzado y avanzan a buen ritmo.

La idea, que inicialmente parecía estrambótica y llamada a quedarse solo en un bonito power point, ha saltado ya al mundo real.

Se trata de una megaconstrucción ubicada en pleno desierto saudí para capacidad para 9 millones de personas, medio kilómetro de altura y 170 kilómetros de longitud.

El adjetivo faraónico se queda corto para describir las dimensiones del edificio-ciudad The Line, que no es sino una más de las piezas que integrarán la ciudad Neom, el gran proyecto que impulsa el régimen saudí y que también incluirá una gran pista de esquí después de que el país de los desiertos haya sido elegido como sede de los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029.

En realidad, esta megaedificación consistirá en una especie de muralla gigantesca, uniformemente forrada de espejo, que atravesará el desierto a lo largo de 170 kilómetros hasta llegar a orillas del Mar Rojo.

Su altura será comparable a la del Empire State Building. La anchura, en cambio, será modesta: unos 200 metros.

Dentro de esa muralla, aislados en un ambiente climatizado, con grandes áreas arboladas, lagos y todo tipo de establecimientos y servicios, vivirán los residentes.

Habitando en el desierto, no notarán en realidad ninguno de sus rigores, pues será como si vivieran dentro de una base espacial.

Un hormiguero de excavadoras y camiones trabajan sin cesar en el desierto de Arabia Saudí para rebajar el terreno donde se asentará The Line. En este vídeo se puede apreciar la situación de los trabajos hace unos días.

Los promotores del proyecto destacan su carácter totalmente ecológico, puesto que toda esta estructura funcionará con energía 100 % renovable y todo el transporte por el interior de la ciudad será de cero emisiones.

Para ir de un extremo al otro de este bloque de 170 kilómetros, un tren de alta velocidad cubrirá el trayecto en unos 20 minutos.

Los servicios, tiendas y demás centros a los que deban acudir los residentes a pie estarán siempre a unos cinco minutos andando, afirma el proyecto.

Aspecto que presentan las obras en la actualidad. ED

El príncipe heredero Saudí, Mohammed bin Salman, que también es presidente del consejo de administración de la empresa Neom, concibe esta gigantesca urbe como una demostración del futuro sostenible por el que apuesta su país. 

“Son necesarias nuevas e imaginativas soluciones” para hacer frente a las “crisis de habitabilidad y medioambientales que afrontan las ciudades de nuestro planeta”, ha afirmado el príncipe.

Recreación de un tramo del edificio, con un estadio de fútbol en el centro. ED

¿De dónde saldrá el agua?

Uno de los grandes retos que tiene planteado no solo el megaedificio The Line, sino toda la ciudad Neom, incluyendo su complejo de esquí, será de dónde sacar tanta agua como necesitarán sus residentes e infraestructuras públicas.

La construcción de enormes plantas potabilizadoras, que llevarán agua desde el Mar Rojo hasta los residentes, será la solución.

Y, aunque el proyecto contempla que dichas desaladoras funcionarán mediante electricidad obtenidas con fuentes renovables, ya hay expertos que dudan de que la tecnología esté tan avanzada como para hacer funcionar estaciones tan grandes como esta mediante energía solar. 

De no ser así, las emisiones de CO2 para producir la electricidad necesaria para desalar estas cantidades de agua podrían ser muy considerables.

De hecho, las emisiones derivadas de la propia construcción de los edificios (maquinaria, transporte, obtención de materiales, etc.) generará ya grandes emisiones de CO2 que está por ver si serán compensadas en el futuro por los mecanismos de sostenibilidad anunciados por el gobierno saudí.

Además de las dudas medioambientales, el proyecto pone al descubierto la falta de libertades y los raquíticos derechos humanos que caracterizan a este país.

Varias organizaciones han denunciado que algunos vecinos de la zona han sido desalojados a la fuerza de sus casas para llevar a cabo las obras y que, además, habrían sido condenados a muerte a principios de este mes de octubre.