Crisis

"¿Qué van a comer estos dos años las abejas?", los problemas de los apicultores tras los incendios en Zamora

José Villares, apicultor de Ferreras de Arriba, cree que hasta 2024 no habrá suficientes flores en las zonas calcinadas

José Villares con las colmenas que se salvaron del incendio.

José Villares con las colmenas que se salvaron del incendio. / ARACELI SAAVEDRA

Araceli Saavedra

La pregunta que se hace José Villar Peral, apicultor de Ferreras de Arriba, es "¿Qué van a comer estos dos años las abejas?", mientras mira a su alrededor en la Sierra de la Culebra y ante la inminente llegada de la primavera. El panorama no anuncia una primavera florida en la zona de Urreticas, donde tiene uno de los ochos colmenares. Toda la vegetación está calcinada tras el incendio del verano pasado.

Los brezos tienen unos brotes incipientes que para este apicultor le dan esperanza de que en la primavera, pero de 2024, habrán florecido. Unas diminutas flores amarillas afloran cerca de la colmena pero representa poco alimento.

Primer brote de brezo en la zona incendiada.

Primer brote de brezo en la zona incendiada.

José Villar tiene que meter alimento sólido en las colmenas y esperar si este año florece algún castaños de los que se ha salvado del fuego o los robles aportan su melaza.

Alimento sólido para las abejas.

Alimento sólido para las abejas.

Con siete y ocho grados bajo cero las abejas están en una bola dentro de la colmena. Hasta que no caliente el sol no habrá movimiento alrededor de las cajas. En algunas colmenas están fuertes pero las hay que están débiles. El incendio le quemó unas 46 colmenas de las que cobró 30. El fuego también dejó muchas colmenas de las que pudo salvar bastante tocadas. En Urrieticas tiene 23 colmenas.

José Villar en su explotación apícola.

José Villar en su explotación apícola.

Entre 450 y 500 colmenas tiene este apicultor que afirma que "vivo de esto", desde 2011, frente a otros apicultores que las tenían por afición y no por profesión. Este año la miel ha caído de precio pero, en su caso, "no he echado cuentas de las pérdidas", aparte de no haber tenido miel el pasado año. Alemania, principal comprador de la miel española "la debe estar trayendo de otros países" como Turquía, más de esa zona del Mediterráneo.

De los ochos asentamientos que tiene entre Ferreras de Abajo y Ferreras de Arriba el fuego pasó por todos ellos. José Villar trató de salvar las colmenas limpiando todo a su alrededor, "hasta las hojas" para que el fuego no se propagara. Pese a ello algunas colmenas ardieron mientras "con un palo traté de separar las que estaban bien". Las abejas en el caos del humo "ni se movían".

Paisaje calcinado alrededor de uno de los colmenares de José Villar.

Paisaje calcinado alrededor de uno de los colmenares de José Villar.

En su móvil guarda las lamentables escenas vividas por él y su mujer viendo arder parte de su explotación y el reguero de abejas alrededor de las colmenas que no se quemaron pero murieron. Todavía hace frío para que las abejas salgan a limpiar la colmena. Lo primero que hacen nada más desperezarse con el calor del mediodía, es asearse.