Salud mental

La soledad encoge el alma... y el cerebro

Un estudio demuestra que la falta de relaciones sociales en mayores puede inducir cambios fisiológicos en este órgano

Esto puede derivar en deterioro cognitivo y alzhéimer

Fiesta navideña organizada este año en Madrid por la Fundación Grandes Amigos para evitar la soledad no deseada de los mayores.

Fiesta navideña organizada este año en Madrid por la Fundación Grandes Amigos para evitar la soledad no deseada de los mayores. / Alejandro Martínez Vélez

Rafa López

La soledad de los mayores encoge el alma, y más en estas fechas. Se sabe que la falta de relaciones sociales entre las personas de edad avanzada es uno de los factores de riesgo para desarrollar demencia. Ahora, un nuevo estudio científico ha identificado, además de factores psicológicos, mecanismos neurobiológicos involucrados en la relación ya demostrada entre soledad y deterioro cognitivo en adultos mayores. La conclusión es que la soledad puede inducir cambios fisiológicos en el cerebro, reduciendo el total de materia gris en este órgano vital. En otras palabras, la soledad de los mayores no solo les encoge el alma, les encoge el cerebro.

Se sabe poco sobre las condiciones neurobiológicas y psicológicas que vinculan la soledad con el deterioro cognitivo. Este trabajo, publicado en la revista científica 'Brain, Behavior, and Immunity', y realizado por científicos de la Universidad del Sur de California y de la Universidad Howard (Estados Unidos) investigó los efectos de la soledad en 2.130 mayores, que tenían una media de edad de 80 años. El 73% eran mujeres, y el 93% caucásicas. Los participantes se sometieron a evaluaciones cognitivas y psicológicas anuales y a procedimientos de neuroimagen cada año. Se hicieron autopsias tras la muerte.

Uno de los aspectos que se analizó fue el llamado factor neurotrófico derivado del cerebro o FNDC (también conocido como BDNF, sus siglas en inglés), una proteína que desempeña un papel importante en la supervivencia y el crecimiento neuronal y participa en la plasticidad neuronal, que es esencial para el aprendizaje y la memoria. Niveles anormales de FNDC, particularmente en una zona del cerebro llamada hipocampo, se asocian al deterioro cognitivo. También se midieron los niveles de inflamación, ya que la inflamación sistémica es un factor significativo del deterioro cognitivo.

Además, se ha demostrado que los síntomas depresivos son un factor de riesgo para el alzhéimer. Quienes los tienen padecen déficits sociales, por lo que la relación entre depresión y soledad puede ser bidireccional: quien está deprimido tiende a tener menos relaciones sociales, y quien está solo tiene más tendencia a deprimirse. Los resultados mostraron que los síntomas depresivos y el volumen de materia gris mediaron parcialmente la relación entre la soledad y el deterioro cognitivo.

El estudio se añade a la evidencia científica de que niveles más altos de soledad se asocian a una mayor incidencia de alzhéimer y otras demencias. “Las consecuencias de la soledad van más allá del sentimiento de estar aislado. Puede inducir cambios fisiológicos en nuestro cerebro, lo que lleva a un deterioro cognitivo”, recuerdan los autores, que animan a investigar con mayor profundidad las múltiples expresiones biológicas y psicológicas de la soledad que puedan aclarar aún más la relación de este fenómeno con la demencia.

Se puede estar solo rodeado de gente

Los autores de este estudio estadounidense, Sanaz Dabiri, Denée T. Mwendwa y Alfonso Campbell, subrayan que la soledad no deseada se caracteriza por sentimientos de angustia respecto a las relaciones interpersonales: se percibe que la cantidad o calidad de estas relaciones no satisface las necesidades de la persona. Esto difiere del aislamiento social objetivo: “la soledad es la percepción de aislamiento social cuando existen oportunidades sociales pero las personas carecen de la capacidad de conectarse socialmente”, remarcan los científicos. En otras palabras, uno puede sentirse solo mientras está rodeado de gente. De hecho, uno de los factores de riesgo para la soledad es vivir en una residencia de mayores. Otros son la pérdida de seres queridos, tener un bajo nivel socioeconómico o ser mujer.