19 de febrero de 2010
19.02.2010
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Impresoras 3D: el replicador de Star Trek en tu casa

La Makerbot Cupcake aterriza en el Medialab-Prado

19.02.2010 | 18:47

A principios de febrero el Medialab-Prado, centro de discusión cultural y creación digital, llevó a cabo un seminario donde mostró las bondades de una asequible impresora 3D, la Makerbot Cupcake, sucesora de la RepRap (http://reprap.org/bin/view/Main/WebHome ).

Esta impresora de extrusión continua permite pasar de bits a átomos nuestros diseños 3D, y es muy asequible para el mercado de consumo doméstico.

Las impresoras 3D surgieron de los laboratorios del Instituto Tecnológico de Massachuset (MIT), hasta que comenzó su explotación comercial orientada a satisfacer las exigencias de usuarios acostumbrados a trabajar con programas de 3D especializados o más orientados al dibujo técnico asistido por ordenador, la mayoría de ellos familiarizados con el manejo de Autocad.

Debido a su especialización, estas impresoras 3D suelen ser bastante caras, imposibles para la informática de consumo, y no aptas para ubicarlas en nuestros escritorios, como contrapartida los modelos impresos suelen ser bastante precisos y detallados. Al igual que en la Makerbot, los diseños se van generando capa a capa usando como material polímeros (http://www.youtube.com/watch?v=TWq3XIsEhA8), azúcar (diseño open-source, http://www.candyfab.org/) o incluso papel (Mkor Matrix, http://www.mcortechnologies.com/ ).

Estas impresoras permiten que los modelos adopten formas imposibles gracias al apoyo que ofrece el material no impreso que actúa a modo de contenedor evitando que la estructura se venza por la gravedad, una ventaja relativa frente a la Makerbot.

También hay empresas online que sirven a todo el mundo y ofrecen el servicio de modelado en 3D bajo demanda a precios más competitivos como www.shapeways.com .

Una buena alternativa, la Makerbot

La primera toma de contacto con la Makerbot nos remite a los orígenes de los ordenadores personales donde jóvenes brillantes creaban circuitos en garajes, soñado con sacar los mastodónticos ordenadores de las salas de investigación. Un diseño sólido aunque espartano de contrachapado al que tendremos que enfrentarnos como cuando jugábamos con nuestros Mecano o Lego Technics.

El montaje es intuitivo y nos permitirá ahondar en los conocimientos técnicos del aparato. Tras montarlo añadiendo las placas electrónicas montadas de serie (hardware open source) empezará el desarrollo de nuestro modelo en 3D.

Podremos hacer nuestros diseños con cualquier programa habitual de diseño o decantarnos por software de fuente abierta como el Blender, Openscad (un programa de diseño técnico 3D cuyo principal inconveniente es que deberemos "picar" el código para obtener nuestras piezas aunque es muy útil para llevar a cabo piezas como ruedas dentadas y elementos mecánicos sencillos) o un software más intuitivo como el Google Sketchup (gratuito en su versión básica y potente cuando se integra con el uso de pequeñas aplicaciones que amplían sus funciones básicas, plugins).

Tras el diseño deberemos intentar limpiar nuestros modelos de todos aquellos elementos perjudiciales que hayan podido escapar a nuestra vista, polígonos de más y vértices, la idea es presentar el modelo lo más más limpio posible a fin de evitar fallos en el procesado del modelo 3D en plástico. Tras esta simple operación deberemos pasar nuestro modelos por otro programa gratuito como el Skeinforge que generará un trama (se asemeja a observar un tejido bajo la lupa y ver como están entretejidos los hilos) de nuestro modelo.

Proceso de "impresión"

La Makerbot se asemeja a una pistola termoselladora que se mueve en los 3 ejes soltando un fino hilo de plástico de manera continua que irá conformando nuestros modelos por capas. La trama que desarrollo Skeinforge es esencial para que nuestro diseño se reproduzca correctamente y controlar aspectos como la densidad de nuestro modelo, cuanto más compacta sea la trama que visualicemos en la pantalla mayor será la dureza de nuestro modelo. Una vez hecho esto cargaremos nuestro modelo en la aplicación específica, Replicator, que traducirá los bits al movimiento de la máquina.

Entre las principales ventajas de esta ingeniosa máquina está su bajo coste. La Makerbot está alimentada por una bobina de hilo de plástico cuyo coste es muy bajo y permite el uso de una infinidad de colores aunque nuestra pieza siempre será monocromática.

Los diseños imposibles y muy detallados todavía son difíciles en la Makerbot ya que el modelo se va generando sin ningún elemento que sirva de sustento a la figura como pasa en otros sistemas más profesionales y cuyo coste es infinitamente superior. Como pasa con todo el software y hardware opensource el trabajo desinteresado y genio de los usuarios permitirá su progresiva mejora.

Para todos aquellos usuarios escépticos cabe destacar que el Medialab-Prado, institución de acceso gratuito, brinda acceso a dos Makebot, llamadas Pili y Mili, y una extensa información sobre el funcionamiento de las impresoras. Es una opción a tener presente para pequeños estudios de arquitectura, apasaionados de los microbots, electrónicos (se trabaja en la idea de que la impresora sea capaz de imprimir circuitos impresos), estudiantes, bricomaniacos y diseñadores gráficos que quieran llevar a cabo prototipos de sus diseños.

Es de agradecer que una institución pública como el Medialab-Prado, dependiente de la Comunidad de Madrid, lleve a cabo proyectos de creación tecnológica. El ambiente de trabajo y cooperación es esencial para la innovación digital y el Medialab-Prado lo ha conseguido brindando un espacio abierto para la discusión y el trabajo.

Programadores interesados en la creación, estudiantes de bellas artes que se emocionan en festivales como el Art Futura o simplemente aquellos que quieran ser partícipes de los cambios que se auguran en nuestra sociedad tecnológica, deberían tener presente una visita al Medialab-Prado.

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