A medio camino entre Santa Pola y Torrevieja se encuentra Guardamar del Segura, un municipio costero que se caracteriza por su belleza paisajística de dunas y pinos. Pero, sobre todo, es un pueblo acogedor, amante de sus raíces, sus tradiciones y sus fiestas.

Por su privilegiada ubicación junto a la desembocadura del río Segura, cuenta con una historia milenaria. Fenicios, íberos, romanos y árabes, entre otros, han dejado plasmado su legado a través del tiempo. De todos ellos se conservan yacimientos arqueológicos que se pueden ver en su museo.

Así, puedes conocer en detalle los yacimientos arqueológicos como el Cabezo Lucero (íbero), La Fonteta (fenicio) o la Rábita Califal (islámico), entre otros. En el primero se halló el busto íbero de la Dama de Guardamar, la cual cobra protagonismo, cada año y durante el mes de julio, con la representación de la leyenda de La Encantá.

El Castell es Bien de Interés Cultural.

El Castell es Bien de Interés Cultural. ED

Por otra parte, en el cerro conocido como el Castell se sitúa la ciudadela amurallada que albergaba la antigua villa de Guardamar desde su fundación cristiana en 1271 hasta su destrucción por los terremotos de 1829. Está declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Los restos hallados nos revelan una amplia ocupación desde el siglo VIII a. C. hasta el siglo XIX, pasando por diferentes épocas históricas como la fenicia, la íbera, la romana, la islámica califal y la cristiana desde la Reconquista.

Además, otro de los principales atractivos de Guardamar del Segura son sus parques y zonas verdes como el de Alfonso XIII, que dispone de 800 hectáreas de extensión a orillas del Mediterráneo. A lo largo de cuatro décadas, se plantaron más de 600.000 árboles. Se creó, así, un entorno paisajístico de extraordinario atractivo ecológico, cultural y turístico.

Otro de sus parques es el llamado Reina Sofía que forma parte de la pinada, encontrándose dentro del casco urbano, con estanques de fauna acuática y amplias zonas de juego para los niños, todo esto bajo la sombra de los pinos centenarios poblados de ardillas, uno de los símbolos de este parque. Es el punto de encuentro favorito de las familias con niños.

Y otro de los espacios naturales es el Parc de les Nyores, situado en la zona sur del municipio, a 200 metros del mar. Ocupa una superficie de cuatro hectáreas de suelo de origen dunar.