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Entrevista

Pablo López: 'Necesitaba quererme y perdonarme para poder querer y perdonar'

El cantante malagueño actuará cinco noches en el Palacio de Congresos, del 21 al 25 de abril

La canción que une a Pablo López con València. Arturo Iranzo

Pablo López vence su timidez fijando sus ojos en su interlocutor. Casi ni pardadea. Al intimidar, se crece. La entrevista, tras una distendida charla previa, tiene lugar en el hall de un hotel de la calle la Paz. Lejos de establecer barreras, ya cómodo, las cruza. Piensa cada una de las respuestas. Habla bajito y, de vez en cuando, se toca la llave que cuelga de su cuello y la muñequera con la que protege su muñeca derecha. La próxima semana, del 21 al 25 de abril, actúa en el Palacio de Congresos.

«Mayday & Stay» el nombre de tu gira, ¿no es un poco contradictorio?

Puede ser, pero para mí es lo que está pasando y lo que quiero expresar. Me siento un privilegiado de poder hacer discos en este mundo. Mayday & Stay son las dos partes en las que se divide una obra entera. Mayday es una llamada de auxilio hacia adentro porque necesitaba hacer un parón en mi cabeza, asimilar quién soy y sobre todo quererme y perdonarme para poder querer y perdonar. Y Stay es el abrazo que recibo de la vida.

Me he dado cuenta de cómo puedo quererme después de un tiempo demasiado introspectivo en mi vida. Es contradictorio, pero la vida es contradictoria. Creo que todo hombre o mujer debería, en un momento de su vida, preguntarse quién es.

¿Es un volver a empezar?

Volver a empezar es parte de nuestra condición y es una necesidad. No lo digo como una licencia poética, ni lo estoy edulcorando, pero creo que es algo necesario. Cada canción es un volver a empezar. Para mí es un cambio de perspectiva, no total, sino de dos grados para poderlo ver todo más en paz, con una pulsación más tranquila, para por ejemplo, poder disfrutar.

Estuve en la plaza de toros de València tocando y, a veces, no tengo ni recuerdos porque todo es tan rápido y tan explosivo... Creo que ha llegado el momento de poder gozar en paz, de respirar y de tener mis momentos.

¿Sentías que habías tocado fondo?

Lo curioso y, quizás lo más peligroso, es que no me daba cuenta y es lo que más me ha impactado. Con carácter retroactivo confieso que no andaba bien. Estaba como anestesiado, con un bálsamo constante, con necesidad de estar siempre arriba y eso mermaba mi capacidad y mi fuerza, hasta que empecé a estar casi en stand by.

Tus expectativas te ahogaban.

Me volví un adicto absoluto a que todos los días me pasara algo extraordinario. Y eso era un problema. Todos los días tenía que llenar plazas de toros, hacer una canción nueva, enamorarme, todos los días... De hecho, sigo igual porque me ha pasado desde pequeño. Trato de comprender que esto no puede ser así. He aprendido a aburrirme, a cuidar la tristeza. Estoy aprendiendo, sería la forma verbal.

Pablo López actúa en València del 21 al 25 de abril. F. Bustamante

¿Actuar en estos tiempos es de valientes?

Yo actúo por una necesidad vital absoluta. La necesidad siempre es buena para avanzar. El hambre, entiéndase, es maravilloso. Creo que sería injusto, atrevido y a lo mejor excesivo responderte, porque en mi caso no es valentía sino necesidad. Para el que no tenga esa necesidad, quizá sí.

Económicamente no sé si esta gira es deficitaria o no, pero tengo la suerte de trabajar con 20 apasionados que son buenísimos. Nunca hubiera imaginado trabajar con gente tan talentosa. ¡Espero no terminar la gira y que alguien me embargue la mano!

«A veces es el subconsciente el que escribe y, después de varios intentos, aún no sé de lo que hablo en 'El patio'»

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Cinco recitales en cinco días es mucha tela. ¿Un concierto ‘íntimo’ de estas características exige de una preparación especial para preparar la voz y recuperarse del desgaste físico y emocional que supone?

Es justo el equilibrio. La exigencia es máxima. En una Plaza de Toros todo es grandilocuente y tienes más capacidad para esconder cosas. He descubierto que la rutina me sienta súper bien. Estoy haciendo deporte. Eso me mantiene alerta. Mañana saldré a correr por València.

¿Eres tan introspectivo como aparentas?

Cualquier respuesta a una pregunta que hable tan directamente de la introspección es arriesgada porque puede estar distorsionada por el momento o la situación. En estos instantes te diría que sí. Cuanto más profunda es la forma de respirar, vivir o sentir más puedes llegar a sufrir.

"Me volví un adicto absoluto a que todos los días me pasara algo extraordinario y eso era un problema. Todos los días tenía que llenar plazas de toros, hacer una canción nueva, enamorarme..."

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¿Qué sientes al hacer feliz a la gente y al ver que canciones que a ti te duelen a tu público le enloquecen o le liberam?

Una de mis asignaturas pendientes es intentar asimilar y digerir eso bien. Me impacta positivamente, pero huyo y salgo corriendo. No me responsabilizo. Cuando siento que empatizan me siento realizado. En algunas de mis canciones hablo de lo abrumador y extravagante que es vivir. Es curioso, pero cuanto más introspectivo esel tema, más se acerca a la gente. Las canciones son un bien común y la gente debe hacer lo que quiera con ellas.

'Unikornio' es su último trabajo discrográfico. F. Bustamante

¿’Unikornio’ es tu mejor trabajo?

Hace poco tuve una experiencia religiosa, casi mística. Escuché con mi hermano las 48 canciones que he editado, aparte de las que he hecho para otra gente. Escuché desde «La mejor noche de mi vida», que es la primera, hasta «Unikornio» que es la última. Es increíble cómo recuerdo más esos momentos por las canciones que por los momentos en sí. Lo que quiere decir que sigo siendo fiel a mi presente. ‘Unikornio’ representa el más absoluto de los presentes, lo que quiero expresar.

El día que cante sobre algo que no siento estaré loco o es que realmente habré perdido la fe en que uno se puede expresar en un idioma diferente a cualquiera de los que hay registrados en cualquier país del mundo.

¿En algún momento te dio pudor y pensaste, ‘esto para qué lo he contado’?

Sí, y me lo he recriminado hablando conmigo mismo, pero estoy orgulloso de todo. Es verdad que he pensado que podía haberlo contado de forma más sofisticada y no tan descarado, infantil, simple o ñoño pero ese era mi yo.

¿En ese repaso discográfico echaste de menos haber contado algo?

Me hace pensar. Creo que hay muchos capítulos que pertenecen a la forma en la que yo me sentía y en el valor o en la capacidad de poder explicarlo en ese momento. Me han pasado muchas más cosas de las que explico. No te lo creerás, pero a veces es el subconsciente el que escribe y, después de varios intentos, aún no sé de lo que hablo en «El patio».

Escribir ese tipo de canciones es una redada al inconsciente. Todavía no te puedo decir de qué va a pesar de lo que crea la gente. No van por ahí los tiros.

¿Hiciste a propósito este álbum conceptual?

Ha sido todo muy natural, un paritorio bien esterilizado. Todo muy cuidado. Compongo sin presión, pero cuando llevaba siete u ocho canciones me di cuenta de que las piezas coincidían. Y sí, te puedo decir que lo acabé adhoc conceptualmente.

¿Podrías ser infiel a ti mismo y escribir algo que no sintieras?

No lo he conseguido todavía. Tengo una dinámica peligrosísima que es que cada frase tiene que andar como los días y tiene que ser algo bestia.

¿Serías capaz de cantar algo que no te pertenece?

Por supuesto, porque es la demostración de hacer algo que pueda merecer la pena, porque yo hago mías las canciones. Entonces el círculo se cierra.

¿Tienes libertad, por parte de la compañía, de hacer todo lo que quieres?

Cien por cien. Aquí no me extiendo más.

Pablo López, en la azotea del Vincci Palace F. Bustamante

Entonces tu éxito es haber ganado la libertad.

Desde hace nueve años trabajo con las mismas personas. La gente se cree que las compañías son factorías de algo, pero ellos lo que hacen es ser altavoz de un notas que quiere contar y cantar algo.

¿Piensas mucho en el futuro?

Vivo sanamente un cortoplacismo para poder vivir a largo plazo. Intento reducir el margen para que la vida me sorprenda.

¿Podrías vivir sin música? ¿Te lo planteas?

A un piano no me puedo resistir. La música, de alguna u otra manera, te acaba atacando. Pero me puedo ir una semana con mi hermano a meditar, a reírme, o a beber cerveza y no pasa nada.

¿Qué queda del niño Pablo López?

Dos mil cosas. No sé, te podría decir que la sensibilidad que, aparte de permanecer, ha mutado en algo exponencial y las ganas de enamorarme.

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