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La moma reina en la "Festa Grossa"

Cientos de personas acuden a la Cabalgata del Convite y disfrutan con el desfile lúdico, protagonizado por las distintas "danses"

La figura de la moma, la más esperada de la Cabalgata del Convite, está representada por un hombre, que además ha de tener el traje en propiedad.

La figura de la moma, la más esperada de la Cabalgata del Convite, está representada por un hombre, que además ha de tener el traje en propiedad.

Al paso de la moma, ayer durante la Cabalgata del Convite del Corpus Christi, niños y mayores se arremolinaban para coger la mejor fotografía de esta tradicional «dansà», que representa la virtud y su victoria sobre los siete pecados capitales, representados por los momos. Esta figura es la protagonista indudable del convite, el acto más festivo del Corpus Christi, que congregó ayer a cientos de personas en el recorrido del desfile por el centro histórico. Junto a la moma, la «poalà», que tiene lugar en las calles Cabillers y Avellanas, fue el momento más celebrado del desfile.

Alejado de la solemnidad de la procesión de la tarde, y bajo un sol que castigó menos que en años anteriores pese a celebrarse en esta ocasión ya en verano y no a principios de junio, el Desfile del Convite se desarrolló ayer con total normalidad. Niños y mayores disfrutan con un evento que también hace las delicias de los turistas, que preguntan a los locales por esas personas disfrazadas de personajes bíblicos que recorren Ciutat Vella al ritmo de las campanas del Micalet.

Durante toda la marcha, que empieza en la plaza de la Virgen y termina en la de l'Almoina, las «danses» amenizan el recorrido de los personajes bíblicos. También se encuentra entre los participantes el «capellà de les Roques», que invita a todos los valencianos a participar en la festividad en honor a la Eucaristía, que tiene más de seis siglos de antigüedad. El llamamiento se hace a lomos de un burro y en varias ocasiones durante el desfile.

Pero el momento más esperado es la «poalà». La marcha la cierra la «Degollà», una «dansà» que recuerda el asesinato por parte de Herodes de los primogénitos tal como relata la Biblia. Los integrantes de la «Degollà», parecidos a una peña festera más que a los integrantes de una marcha religiosa solemne algo que, en definitiva, no es la Cabalgata del Convite, recorren las calles armados por los «carxots», pequeños bates ligeros con los que pegan amigablemente a cualquiera que se acerque.

La gente huye de ellos, sobre todo cuando se aproximan a las calles Avellanas y Cabillers, al salir de la plaza de la Reina. La «poalà» es el motivo. Muchos de los curiosos que se acercan a ver la cabalgata vienen de la misa que se celebra antes en la Catedral, por lo que acuden con sus mejores galas, y no quieren ser mojados de arriba abajo con los cerca de 1.000 litros de agua que lanzan los vecinos de esas dos calles desde los balcones.

Los cubos llenos de agua están colocados sobre ambas vías desde el día anterior, y se vacían sobre la «Degollà» estirando de una cuerda. Aquellos que no conocen la cabalgata del Corpus Christi en Valencia, principalmente turistas, se adentran en las abigarradas calles para buscar la mejor instantánea de la marcha, sin saber que una tonelada de agua les bañará de la cabeza a los pies al paso de la «Degollà». Normalmente, hace tanto calor el día del desfile que se agradece el agua. Los que más disfrutan son, como no podía de ser de otra manera, los más pequeños. Algunas familias que ya llevan varios años acudiendo a la cabalgata, como los Sanz García, portan mudas de ropa para que los niños se cambien al momento y no se enfríen.

«Anunciar a Jesús» en la homilía

El arzobispo de Valencia invitó ayer en su homilía con motivo de la solemnidad del Corpus Christi a «contemplar, vivir y anunciar» la presencia real de Jesucristo en el misterio de la Eucaristía, y advirtió de que «el problema real hoy de nuestra cultura es el desdibujamiento del ser humano», en un mensaje que ya es tradicional en Osoro.

«A veces, los cristianos tendemos a discutir sobre cuestiones que nos parecen importantes, pero si no nos encontramos con Jesucristo las resolveremos siempre mal», señaló el prelado, que llamó a «no entretenernos en cosas banales, sino en contemplar, vivir y anunciar a quien ha descrito quién es el ser humano». Osoro señaló que «la renovación de la Iglesia en todos los momentos de la historia ha venido por centrar la vida cristiana en el misterio de la Eucaristía» e invitó a participar en el Itinerario Diocesano de Evangelización que comenzará el próximo curso en la archidiócesis de Valencia para los próximos tres años.

«Se trata de que nuestras comunidades cristianas descubran la belleza y la grandeza que tiene el cuerpo del Señor, que se hace realidad concreta a través de cristianos en parroquias, y de acometer la gran tarea de anunciar a Jesucristo verdadero rostro de Dios y del hombre», apuntó. La Eucaristía fue concelebrada por el cabildo catedralicio y participaron distintas autoridades, entre las que destacó la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y buena parte de la corporación municipal.

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