Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Despliegue policial anticarteristas en el mercadillo de Convento Jerusalén

Los agentes y los vendedores coinciden en la dificultad legal para acabar con el problema

Despliegue policial anticarteristas en el mercadillo de Convento Jerusalén

Despliegue policial anticarteristas en el mercadillo de Convento Jerusalén

Bandas de carteristas, esencialmente mujeres de raza gitana, se han convertido en el principal quebradero de cabeza para los policías que vigilan el mercadillo de Convento Jerusalén. Ayer, de hecho, un amplio dispositivo de la Policía Local se desplegó por la zona para impedir su actividad, aunque aseguran que es muy complicado porque la legislación actual complica mucho su detención. «Como las conocemos, las seguimos y las vamos echando», dicen resignados.

Al parecer, las múltiples formas de delincuencia que históricamente se han concentrado alrededor de los mercados extraordinarios están bastante controladas. Lo están los hurtos y lo está, en menor medida, la venta ilegal, los conocidos «top manta».

En el mercado de Convento Jerusalén en concreto, ambos problemas están a raya, pero no ocurre lo mismo con los carteristas, que lejos de desaparecer van en aumento. Ayer, de hecho, siguiendo la política de los últimos meses, se desplegó en el mercado media docena de agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Policía Local de Valencia.

Según dicen, se trata de mujeres de raza gitana que no hay forma de detener, ya que la legislación es muy exigente en este sentido y resulta muy complicado actuar contra ellas. De todas formas, como las conocen a todas, las vigilan de cerca, las identifican y las expulsan, todo ello para que su actividad tenga la mínima repercusión posible, explican.

Este problema, además, parece estar presente en muchos otros mercados extraordinarios de Valencia. Según José Vicente Domínguez, secretario de la Plataforma por la Dignidad y la Subsistencia de los Mercadillos de la Comunidad Valenciana, el problema de las carteristas «es incontrolable», ya que «se necesita que la cuantía robada sea superior a 300 euros y eso no pasa nunca. Tienen que cogerlas en el acto y ni siquiera así es fácil», afirma.

Lo que no comparte José Vicente Domínguez es eso de que la venta ilegal está controlada. Según dice, hace unos meses tuvieron una reunión con el concejal Miguel Domínguez y se ha aumentado la vigilancia, pero a algunos mercadillos como el de Jesús no van los Grupos de Operaciones Especiales y el problema de la venta ilegal es muy grave. A su juicio, habría que mejorar en este sentido.

Compartir el artículo

stats