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Café de Viena

Valencia no es un donut

Valencia no es un donut

Valencia no es un donut

De los americanos se puede esperar cualquier cosa. Buena y mala. Pero todos estaremos de acuerdo en que marcan tendencias que, tarde o temprano, felizmente o no, el mundo suele seguir. Si hablamos de empleo y geografía, la última tendencia detectada en las ciudades norteamericanas es una vuelta a las ciudades. En aquel país, durante decenios, los empleos se generaban en las áreas suburbanas, amplias franjas fuera de la ciudad como tal. La ciudad americana era como un donut: vacía en el medio, sabrosa en los bordes. Nueva York y San Francisco crecían hacia fuera, mejor dicho, crecían económicamente por fuera. Hoy ya no es así. Y a este club se han sumado Chicago, Nueva Orleans o Milwaukee. Comprendo que a un lector de Valencia, Milwaukee le suene, en el mejor de los casos, a nombre de película, pero este «Café de Viena» tiene esta querencia a abrir ventanas al mundo.

En España, el debate se establece entre el balance puestos de trabajo creados y perdidos. Cada mes, el gobierno de turno nos muestra sus logros o fracasos. Pero más allá del resultado final, pocas veces nos preguntamos dónde se han creado (o se han perdido) esos empleos. En los lejanos pero siempre estimulantes Estados Unidos, la tendencia se está alterando, de manera leve y sutil todavía, pero por lo que parece imparable: si en 1996, sólo 16 de cada 100 personas trabajaban en un radio de cinco o seis kilómetros del centro urbano de sus principales urbes, hoy se aprecia una tendencia inversa. Los núcleos urbanos atraen población y generan empleo, marcando tendencia. Y esta tendencia se relaciona con las ganas de vivir en las ciudades: trabajar, vivir y comprar en el mismo espacio de vida. ¡Eureka! Los americanos están descubriendo la esencia de la vida mediterránea. Bienvenidos al club. Pero no todo es fiable a la tendencia. Las políticas urbanas que emergen de los ayuntamientos son decisivas. No en todas las ciudades americanas se está siguiendo este patrón. Dallas y Houston, por ejemplo, son casos en los que el empleo sigue creciendo velozmente en su borde exterior metropolitano. Aviso a navegantes: la política urbana decide todavía mucho.

Un reciente artículo en el «New York Times» mostraba una metáfora de lo que estaba sucediendo en urbes como Chicago€ Muchos de ustedes tendrán presente la imagen de la Torre Sears, emblema de esa ciudad. Construida en 1970 por la compañía que le dio su nombre, en 1988, esta empresa abandonó su representativo edificio para irse al barrio suburbano de Hoffman Estates. Pues bien, en 2013, una potente compañía como United Airlines trasladó sus 4.000 empleados a la Torre Sears, haciendo de ésta su cuartel general. «Back to the city!» Aprendamos de las tendencias. En Valencia estamos lejos del caso americano, pero sería un error aplicar políticas que en otros lugares se están revisando. Debemos apostar por ciudades densas y barrios mixtos donde se pueda comprar, trabajar y vivir. Espacios vigorosos mimados por el ayuntamiento y bien servidos por transporte público. Por una vez en la historia, los americanos, que llegaron a la Luna, pueden llegar a nuestras ciudades para aprender cómo se vive en ellas. No salgamos de un club al que el mundo yanqui quiere entrar: nuestro merengue es mejor que su donut. Tiene sustancia por todas partes.

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