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Un chileno en Valencia

Un chileno en Valencia

Un chileno en Valencia

El miércoles pasado se presentaba en la Universitat de València, la nueva obra del historiador valenciano Mario Amorós, «Neruda. El príncipe de los poetas», publicada por Ediciones B, centrada en la biografía del poeta comunista chileno. El interés de este escritor valenciano por todo lo relacionado con Chile ha centrado buena parte de su obra, y le ha llevado a escribir diversos ensayos en los que política e historia van ineludiblemente unidos.

Como en todos los libros de Amorós, la rigurosidad de los datos expuestos, centra el conjunto de su obra, convirtiéndola así, en referencia imprescindible de diversos acontecimientos políticos e históricos de gran relevancia, a menudo semiocultos por esa desmemoria activa que se instaló en nuestro país a partir de 1982. Gracias a la obra de Mario, no solo descubrimos pasajes de la historia de personajes universales como Allende o Neruda, sino que también nos acercamos a las biografías de luchadores comunistas en el País Valenciano como las familias Montalbán-Moya, o la del sacerdote Antonio Llidó, detenido-desaparecido por la dictadura pinochetista en 1974.

La presencia recurrente en los libros de Mario Amorós de diferentes localidades del País Valenciano y también de nuestra ciudad, demuestra que nuestra historia es mucho más que la imagen que de ella construyó el PP durante más de dos décadas. Fuimos, tanto tierra de acogida, como uno de los faros políticos y culturales más importantes de España en los años de la República y posteriores.

Leyendo «Neruda, el Príncipe de los Poetas», no sólo descubrimos el conjunto de la formación vital del poeta, sino también como su trabajo como diplomático le trajo a España, primero a Barcelona y después a Madrid, donde conoció al conjunto de la generación del 27, haciéndose gran amigo de Rafael Alberti, y de poetas como el valenciano Miguel Hernández. A Federico García Lorca ya lo había conocido en Buenos Aires, trabándose entre ambos una relación basada en la amistad y admiración mutua.

El Golpe de Estado fascista del 18 de julio de 1936 y la posterior Guerra Civil derivada de la resistencia por parte de las fuerzas del Frente Popular, hicieron de Neruda un español más que luchaba en defensa de la legalidad republicana. El asesinato de Federico García Lorca a manos de los franquistas le conmovió especialmente, y le acompañaría toda su vida.

Pablo Neruda ayudó a la organización del II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, lo que le llevó a visitar Valencia el 4 de julio de 1937, asistiendo a su inauguración en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Allí se codeó con lo más representativo del mundo de la cultura de aquella época y puso a València, que también era la capital de la República, en el mapa internacional de la dignidad.

La biografía escrita por Mario nos acerca al poeta chileno, y a su vez, la vida de éste lo acerca a València. Pero sobre todo, nos vuelve a recordar la deuda que nuestra ciudad sigue teniendo con estos hombres y mujeres cuyos nombres están ligados a nuestra historia.

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