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"Por aquí solía venir... pero eso fue antes de ser alcaldesa"

Locales como Bimbi, Aquarium o Gure Etxea, en la Gran Vía de Valencia, guardan un relato informal de Barberá - «Le gustaba el Parterre, la Malvarrosa y Glorieta», cuentan los cercanos

"Por aquí solía venir... pero eso fue antes de ser alcaldesa"

"Por aquí solía venir... pero eso fue antes de ser alcaldesa"

En el paseo entre Aquarium, en el 57 de Gran Vía, y Bimbi, en el 3 de la misma avenida, se dejan atrás cajeros automáticos, tabernas de nuevo cuño, un Starbucks y un Vips, marcas de un mundo presente-futuro que conviven con esos dos locales, ambos con medios siglo de antigüedad y, dicen, frecuentados con asiduidad por la élite política. Ambos albergan la historia tal vez incontable de las noches de debate de madrugada de un AP fundacional.

«Sí que venía mucho por aquí, pero eso fue antes de ser alcaldesa. Venía con un grupo de gente y se quedaban en la terraza que montábamos en medio del parque», cuenta Jose Luis Arocas, encargado de Aquarium desde hace cuarenta años, sobre las visitas de Barberá y compañía. Los camareros del local, de chaqueta blanca y corbata negra, presumen de discreción. «No me meto yo en lo que dicen los clientes», se desprende, y hace una panorámica con la mano, refiriéndose a una clientela que supera los sesenta años: «Tampoco se han escuchado muchos comentarios durante el día», señala. Desde que se alcanzó el bastón de mando del consistorio, apunta el veterano camarero, Barberá ha pasado alguna vez por el lugar, sin ser, dice, inquietada por el resto de los clientes.

Sí que seguía frecuentando Bimbi, que ha cambiado de encargados y está en plena mutación para atraer a un público más joven, señala Adrián Pinazo, su nuevo responsable. «Aquí cuentan que solía venir con Grau», incide el encargado. Lleva demasiado poco tiempo al mando de la barra para conocer historias de la exalcaldesa en la cafetería, pero alude a un cliente habitual: Pedro, un jubilado, que pasa allí las tardes y se deshace en historias sobre Barberá. «Ayer nos contaba que la vio hace poco...», indica Pinazo, refiriéndose a un ser casi mitológico. Ayer, puede que como señal de duelo, Pedro no se acercó a tomar un trago.

«Le gustaba la Glorieta, el Parterre, el Carmen y la Malvarrosa», enumera su amiga María Jesús Puchalt, añadiendo un local a la ruta de la exalcaldesa: La Pepica. Todos los espacios por los que pasaba, como Gure Etxea, ya desaparecido, forman parte del paisaje de históricos locales que mantienen el aliento en la zona noble de la ciudad.

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