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Reconocimiento

Veinte años en la cumbre

El Palacio de Congresos remonta el periodo de crisis a fuerza de gestión e inversiones y cierra su segunda década de vida como el mejor del mundo

Veinte años  en la cumbre

Veinte años en la cumbre

El pasado martes, la Asociación Internacional de Palacios de Congresos (AIPC) eligió al de València como el mejor palacio de congresos del mundo. Lo hacía, además, justo cuando se celebran los 20 años del edificio diseñado por Norman Foster, dos décadas en la que los éxitos sobresalen muy por encima de las dificultades, que también las ha habido coincidiendo con la grave crisis económica de los últimos años.

Su propia concepción ya es excepcional. Inaugurado en julio de 1998, el Palacio de Congresos de València siempre ha sido de titularidad municipal y de gestión pública, con autosificiencia económica la mayoría de las veces y con aportes municipales en el último tramo.

A su inauguración asistieron los entonces reyes de España, hoy eméritos, Don Juna Cralos y Doña Sofía, con Rita Barberá como alcaldesa. Desde entonces, el palau ha tenido una proyección imparable. Los datos hablan por sí solos: 2.700 eventos, en los que han participado dos millones de personas y que han dejado en la ciudad beneficios equivalentes a 1.100 millones de euros, 36 veces más de lo que costó el edificio.

Pero además, ha servido para colocar a València como una ciudad líder en el turismo de congresos y convenciones. A la sombra del palau el número de reuniones internacionales celebradas en la ciudad se ha incrementado un 270% y la marca València se ha situado en el puesto 35 del ranking europeo.

Se calcula que el 60% de la actividad está directamente ligada a los congresos, muy epecialmente a los congresos relacionados con la medicina. Pero su actividad ha ido mucho más allá. Aquí se celebró la Asamblea del Banco Africano para el desarrollo o la Asamblea Parlamentaria de la OTAN; ha sido pasarela para L´Oreal o Goldwell; se ha transformado en supermercado para Mercadona, Consum o Carrefour; ha sido plató de programas como Tú si que vales, Operación Triunfo o las galas de la liga o Moto GP; o espacio para la presentación de grandes marcas como Mercedes, BMW oAudi. En definitiva, una amplia programación de conciertos, musicales, asambleas empresariales, celebraciones, presentaciones, actos políticos, etc. que merecieron el primer gran reconocimiento en el año 2010, cuando la AIPC lo degignó por primera vez el mejor palacio de congresos del mundo.

Ampliación frustrada

Aquella celebración, además, sirvió para que el entonces director, José Salinas, y la alcaldesa, Rita Barberá, anunciaran su ampliación y encargaran un proyecto al mismo Norman Foster, proyecto que se hizo (un edificio gemelo), pero que nunca se plasmó. La crisis insufló realidad en un plan que no entendían, para empezar, l0s otros contenedores municipales que ya por enconces estaban pasando dificultades, entre ellos Feria València.

Finalmente la crisis se impuso y el Palacio de Congresos pasó unos años de vacas flacas donde el precio lo era todo. Había que competir a base de bajar tarifas y aún así la actividad se reducía, de manera que el ayuntamiento, ya con el nuevo Gobierno municipal, optó por hacerse cargo del saneamiento de cuentas y de las inversiones necesarias.

En los tres últimos años se han invertido 1.8 millones de euros, y gran parte de ese dinero se ha destinado a mejorar la tecnología, los equipos audiovisuales, las cocinas, los sistemas de refrigeración y seguridad o las propias salas.

Y fruto de ello ha sido la recuperación de la actividad, los precios y la estabilidad. La AIPC ha hecho ahora el resto. Por segunda vez ha sido designado mejor palacio de congresos del mundo, y esta vez con el viento a favor.

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