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Proyecto

La torre eólica que dará luz a la Marina

El Consorcio abre el plazo para presentar propuestas alternativas para la parcela más extrema de la dársena

La torre eólica que dará luz a la Marina

La torre eólica que dará luz a la Marina

La fachada marítima de València contará en el horizonte de 2021-2022 con un nuevo hito en altura, una torre eólica de 170 metros, de cemento, acero y tecnología valenciana, que permitirá generar la energía suficiente (4.500 kilovatios) para autoabastecer a la Marina de València. El Consorcio València 2007 ha iniciado esta semana los trámites para la construcción de la torre, una iniciativa que ha tenido buena acogida entre los gestores de la Marina, acostumbrados a atender propuestas de lo más variopintas, por su carácter innovador y porque permitirá dar uso (y obtener unos ingresos anuales de al menos 85.000 euros) a una parcela alejada de todo, estrecha, y muy expuesta al viento, la humedad y la corrosión que hasta ahora carecía de uso concreto.

La torre, que obligará a modificar el plan de usos de la Marina y que todavía no ha recibido el visto bueno de la Agencia de Seguridad Aérea, que con toda probabilidad obligará a aplicar medidas correctoras y de balizamiento, producirá energía eólica y fotovoltaica y, además, y en su base se instalarán laboratorios de investigación y experimentación en materia de energías alternativas, desde la eólica y fotovoltaica hasta hidrógeno.

Como ha publicado Valencia Plaza detrás de esta obra de ingeniería y arquitectura, que el martes pasado recibió el visto bueno en la comisión delegada del Consorcio, está el despacho de arquitectura del valenciano Fran Silvestre -en colaboración con la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE)- y está respaldada por Net Gerreres, un grupo de inversores valencianos que han apostado por un proyecto que empezó a fraguarse hace varios años, en 2012 concretamente, y cuyo coste rondará los 20 millones de euros, según informaron a este diario sus promotores.

Los impulsores de esta torre eólica de diseño singular, que con 170 metros de altura irrumpe en el horizonte o «skyline» de la fachada marítima, confían en adjudicarse la concesión de la parcela y la construcción y explotación del aerogenerador que ahora tendrá que someterse a un proceso de concurrencia pública para que otros posibles interesados puedan presentar alternativas. Todo puede pasar pero es una proyecto tan específico que es poco probable que salgan competidores, apunta un portavoz de la empresa promotora.

No es la primera vez que en este proceso de pública concurrencia los promotores se ven desbancados por otras propuestas. Así ocurrió en el club de playa y también en el contrato de la Estación Marítima y futuro hub tecnológico, adjudicado a la firma belga Fosbury and Sons cuando el impulsor fue la Asociación Valenciana de Startups.

La torre eólica se convertiría en la construcción con más altura de la ciudad (el puente l'Assut de l'Or mide 125 metros) y deberá recabar la licencia del Ayuntamiento de València (ya ha recibido el visto bueno de la Autoridad Portuaria de València). El aerogenerador ha recibido el respaldo del alcalde, Joan Ribó, quien calificó de «atrevido pero interesante» el proyecto. El PSPV también lo ve con buenos ojos. Menos favorable se ha mostrado València en Comú, que cuestiona el exceso de elementos en altura en el frente marítimo, en cuyo entorno se proyectan dos hoteles, y la falta de una visión global a la hora de planificar todos estos elementos.

La cesión de la parcela donde se levantará la torre eólica se haría bajo la fórmula de la concesión hasta julio de 2048.

Los promotores explican que el aerogenerador de la Marina es un molino de eje vertical, con menos impacto visual y en la avifauna que los molinos convencionales. La experiencia en la Marina permitirá desarrollar una tecnología que podría llevarse a entornos urbanos como ocurre con los paneles solares.

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