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La contaminación de 56 cruceros equivale a la de todos los coches de València

Un informe de la ONG Transport & Environment compara las emisiones de óxido de azufre y de óxido de nitrógeno de los cruceros con las que ocasionan los vehículos matriculados en las ciudades

La contaminación de 56 cruceros equivale a la de todos los coches de València

La contaminación que ocasionan los puertos es un tema que preocupa cada vez más y que no para de generar controversias. El propio alcalde de València, Joan Ribó, pedía el pasado viernes al Puerto hacer públicos los datos de contaminación que genera. Mientras que el presidente de la Autoridad Portuaria, Aurelio Martínez, anunciaba la adjudicación, por 3,6 millones de euros, de una red de sensores que medirán la polución a partir del año 2021.

Pero la contaminación es una cosa del presente más inmediato. En este sentido, la ONG Transport & Environment, de la que forma parte Ecologistas en Acción así como otras 59 organizaciones de 25 países europeos, publicó recientemente un informe, con datos extraídos de la La Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, en el que se comparaban las emisiones atmosféricas de los cruceros en Europa con la que generan los automóviles matriculados en las principales ciudades portuarias.

Los datos de este estudio revelan que en València solo 57 cruceros, los que llegaron a la capital del Túria en 2017, generaron más emisiones de óxido de azufre (SOx), un total de 4.917 kg, que los 359.938 vehículos matriculados en la ciudad, los cuales generaron unas emisiones de 4.387 kg de SOx.

A nivel europeo las cifras son, si cabe, todavía más preocupantes, porque el informe determina que tan solo los cruceros de una naviera emitieron en 2017 diez veces más de óxido de azufre que los 260 millones de vehículos que hay en Europa. España, además, es el país con más polución generada por este tipo de embarcaciones. De este modo, 172 cruceros emitieron 14.496.409 kg de SOx en 2017, mientras que unos 23 millones de coches lanzaron 278.818 kg de SOx. En segundo lugar se sitúa Italia y en tercero Grecia. Los autores del estudio aseveran que «estos datos son un fiel reflejo tanto de la eficacia de la Directiva sobre la calidad del combustible de los transportes por carretera como de la incapacidad de aplicar una legislación equivalente en el sector marítimo». Y añaden que «las elevadas emisiones de los cruceros se deben a que la normativa sobre la calidad del combustible marítimo y las emisiones de sus motores no es lo bastante estrica».

Electricidad en tierra (SSE)

El informe de Transport & Environment indica como agravantes de la contaminación de los cruceros aspectos como sus grandes motores, así como el hecho de que pasan mucho tiempo en los puertos y cerca de la costa. Para tratar de compensar estas circunstancias, sobre todo la segunda, plantean apostar de forma decidida por la electricidad en tierra (SSE, por sus siglas en inglés). Esta ofrece la posibilidad de que los barcos atracados se conecten a la red eléctrica para cargar los equipos que llevan a bordo, con lo cual se puede «reducir considerablemente la contaminación atmosférica que generan los buques atracados en los puertos».

Ellos recuerdan que la Directiva Europea relativa a la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos exige que los principales puertos del continente cuenten con tecnología SSE, pero lamentan que «su uso no está muy extendido ni entre los buques ni entre los puertos. Y citan dos problemas principales. Uno es que los propietarios de los buques no invierten en SSE porque hay pocos puntos de conexión disponibles en los puertos. A su vez, los puertos no invierten porque no las usan muchos barcos, es decir «es la pescadilla que se muerde la cola». Algo similar, por cierto a lo que ocurre con los coches eléctricos en las grandes ciudades como València.

A ello añaden un aspecto fiscal que, a su entender «provoca la distorsión del mercado». Explican que la electricidad en tierra, que tendrían que usar los buques si apostaran por la SSE, está sujeta a impuestos en el marco de la Directiva sobre la imposición de la Energía (DIE) de 2003. Pero los combustibles fósiles para uso marítimo están exentos. Por tanto «esta desigualdad tan flagrante desincentiva a los dueños de las embarcaciones a la hora de recurrir a la SSE.

Futura subestación eléctrica

En línea con estas medidas, la Autoridad Portuaria de València anunció el pasado 19 de junio que tiene previsto licitar en el último trimestre de este año la construcción de una subestación eléctrica, con una inversión prevista de ocho millones de euros. Esta abastecería a los grandes barcos, como los cruceros, que atraquen en el puerto y lograría evitar las emisiones de gastes contaminantes que provocan sus motores. Una medida que es aún más importante por el proyecto de trasladar la terminal de cruceros a los muelles de la Unión Naval, frente a Natzaret, lo cual ya ha generado protestas vecinales.

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