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La quinta remodelación y el segundo concurso en 128 años

La plaza sobreelevada de Goerlich de 1928 es el diseño más recordado pero no ha sido el único de este espacio El concurso de ideas de 1997 culminó con la reforma «descafeinada» de 2003

La quinta remodelación y el segundo concurso en 128 años

La quinta remodelación y el segundo concurso en 128 años

El concurso de ideas anunciado por la concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez, para la remodelación de la Plaza del Ayuntamiento se suma a una larga lista de planes y propuestas de reformas de este emblemático espacio, bautizado con cuatro denominaciones distintas a lo largo de sus 128 años de historia. La Plaza del Ayuntamiento, considerada la «plaza mayor» de València, surge como nueva centralidad urbana durante el gobierno de la II República, tras el derribo del histórico convento de Sant Francesc, cuyos restos podrían ser excavados en las obras de peatonalización, y del degradado barrio de Pescadores y al hilo de los planes de reforma interior higienistas y modernizadores del gobierno republicano.

1891: nueva centralidad

El derribo del convento de San Francisco

La reforma de la plaza del Ayuntamiento de 1928 del arquitecto de la ciudad Javier Goerlich, que los valencianos rebautizaron como la «tortada» y que albergaba en el subsuelo el mercado de flores, es quizás el diseño más recordado por los valencianos. La plaza sobreelevada de Goerlich ocupó el gran vacío urbano generado en 1891 por el derribo del convento de Sant Francesc. Antes del proyecto de Goerlich la plaza, que inicialmente se llamó de Emilio Castelar, fue objeto en 1899 de una reordenación provisional con un estanque y un mercado de flores con quioscos de estilo japonés.

La reforma de 1928

Tres décadas de «la tortada»

La plaza de Goerlich, con un diseño que daba prioridad al peatón, apenas duró 30 años. En 1961, bajo mandato del alcalde Rincón de Arellano, se decidió su derribó con el argumento de las quejas de las floristas que preferían estar en el bullicio de la plaza y no en el mercado subterráneo.

Tras el derribo de la plaza de Goerlich, que aún se recuerda con nostalgia, se construyó una plaza de obra dura donde se colocaron los puestos de flores y que durante años funcionó como aparcamiento en superficie.

remodelada en 2003

De «parking» en los años 70 a gran plaza central

En 1997 el ayuntamiento, con Rita Barberá al frente, lanzó un ambicioso concurso de ideas al que se presentaron más de 20 propuestas que incluían desde un auditorio al aire libre hasta un aparcamiento subterráneo y que no llegó a ver la luz, en gran parte por la presencia de los restos arqueológicos del convento de San Francesc. Este plan de reforma quedó descafeinado y acabó en la remodelación de 2003, la última hasta ahora, que se quedó en un cambio de pavimento y en el rediseño de los puestos de flores.

En 2013 los comerciantes del centro histórico pidieron, sin éxito, una remodelación de la plaza para abrir a nuevos usos el espacio central, condicionado por la tradicional «mascletà» de Fallas. El concurso de ideas anunciado ahora por el Govern del Rialto supondrá un pasó más en la recuperación de este espacio para el peatón.

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