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"Venía gente a adoptar un perro solo para poder salir a la calle"

Las protectoras han incrementado su trabajo durante la pandemia, aunque aseguran también que esta crisis ha servido para rechazar lazos entre las personas y los animales

Refugio de la SVPAP.  | LEVANTE-EMV

Refugio de la SVPAP. | LEVANTE-EMV

«El abandono no es una opción, es un delito». Así de contundente se muestra la presidenta de Modepran València y de la sección de Derecho Animal en el colegio de Abogados de València, Amparo Requena, ante las cifras de abandono de animales. Asegura que «siempre hay demasiados animales en las protectoras».

Instalaciones de Modepran. | LEVANTE-EMV

La presidenta de la Sociedad Valenciana Protectora de Animales y Plantas (SVPAP), Sara Gil, expone, por su parte, que en los últimos años ha cambiado la forma de abandono, ya que «ahora a la gente no le importa dar la cara y decirnos que no los quiere». Desde RefugioCan intentan convencerles y «les pedimos tiempo para encontrar otra casa o les aconsejamos que hablen con el rehabilitador canino».

Imagen de la campaña «Compta amb mi». | LEVANTE-EMV

La crisis sanitaria ocasionada por la covid-19 también afectó a las protectoras. Vicente Thomas, miembro de SVPAP, denuncia que, durante el confinamiento del pasado 2020, la gente les enviaba correos para que les prestaran algún perro para poder salir a pasear o acoger gatos para que los niños se entretuvieran. Desde la protectora tuvieron que realizar un comunicado en el que ponían de manifiesto que «los animales no eran un pasaporte para poder salir de casa o divertirse».

Vicente Thomas y Sara Gil con uno de los perros. | LEVANTE-EMV

Para evitar esta situación, las distintas protectoras reforzaron el estudio del perfil de los adoptantes para evitar un aumento de los abandonos durante los meses posteriores. Algunos refugios decidieron paralizar las adopciones, como Adopta Un Perro Abandonado. Su representante, Daniela Pillon, explica que, en su caso, «queríamos conocerlos en primera persona».

Las distintas asociaciones señalan que se ha producido un pequeño incremento de abandonos, sobre todo, entre los perros de caza y los potencialmente peligrosos. No obstante, reconocen que la pandemia también fue una buena época para acoger animales, ya que la gente estaba más tiempo en casa y era «un buen momento para adaptarse a la situación». En este sentido, desde la SVPAP explican que en la protectora había animales muy miedosos que pudieron trabajar con sus dueños durante esa época.

Requena y Gil añaden que a esta situación se sumó el aumento de los ingresos y fallecimientos de personas con Covid-19 que vivían solas y, por lo tanto, nadie pudo hacerse cargo de estos animales. En este sentido, denuncian que debería haber un cambio en la ley para que apareciese un segundo responsable.

Por otra parte, desde Modepran recalcan que los problemas laborales y económicos que se están viviendo durante los últimos meses han comportado que «muchos propietarios no se puedan hacer cargo de ellos». Sin embargo, desde la protectora «les ayudamos y buscamos otras opciones para evitar que entren en los refugios». A esto se suma las vacaciones estivales, en las que hay «un pequeño repunte de abandonos». «Además, en estos meses bajan mucho las adopciones y, por eso, tenemos muchos animales que atender», explican desde esta protectora. De la Peña, por su parte, añade que este verano han incrementado los abandonos por «la apertura de las restricciones para hacer frente a la Covid-19».

Las protectoras concluyen que las cifras de abandono son elevadas en todo el país, lo que comporta sanciones de entre 6.000 y 18.000 euros. Por ello, hacen un llamamiento a la ciudadanía para que se responsabilice y así conseguir que estas cifras sean nulas.

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