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Costas aprueba el plan para regenerar los 7 kilómetros de playa del Saler y la Garrofera

El presupuesto es de 28 millones, de los que este año se han presupuestado 430.000 euros

La playa del Saler con la zona de dunas recuperada y las torres de apartamentos al fondo. | J.M.LÓPEZ

Luz verde definitiva al proyecto de Regeneración de las playas del Saler y la Garrofera de la Dirección General de Costas, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, con su publicación ayer en el Boletín oficial del Estado de la resolución tras la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable del pasado 6 de agosto. El proyecto de regeneración del litoral de las playas del sur de València, con un presupuesto global de 28 millones de euros, se presentó en 2018 como tabla de salvación definitiva para las playas del parque natural de la Devesa gracias al dragado y trasvase de tres millones de metros cúbicos de arena de fondos marinos que se extraerán frente a las costas de Sueca y Cullera. El proyecto recibe el visto bueno definitivo, a falta ahora de la inversión necesaria para llevarlo a cabo.

Una inversión que debe asumir la Dirección General de Costas, en cuyo presupuesto para el año que acaba de arrancar solo hay previstos 430.000 euros repartidos en tres partidas para la regeneración y protección de la costa y el litoral de València. Partidas genéricas, en todo caso insuficientes, para acometer este ambicioso proyecto de regeneración de las playas valencianas que sufren desde hace años una regresión imparable como consecuencia de las obras del puerto de València, que provocan el efecto barrera, y la falta de sedimentos. Agravado todo ello por los efectos del cambio climático y los cada vez más frecuentes y dañinos temporales de Levante.

El proyecto de regeneración recibe el visto bueno a pesar de las alegaciones en contra que presentaron los grupos ecologistas y las cofradías de pescadores de las poblaciones de cuyas costas se extraerá la arena necesaria para recuperar las playas del parque natural de la Albufera, que advirtieron de los daños que el uso de maquinaria para la obtención de la arena provocará en los caladeros, la flora y la fauna.

El plan de Costas para la regeneración de las playas del Saler y la Garrofera consistirá en recargar artificialmente las playas en regresión hasta conseguir un ancho entre 40 a 70 metros, según las zonas, aumentado además la protección frente a temporales. Para ello se exploraron distintas alternativas y finalmente se optó por recurrir al yacimiento submarino ubicado frente a la costa de Sueca y Cullera, a una profundidad de entre 60 y 80 metros, alejado de la fachada litoral.

El citado yacimiento se localizó en 2009 y es fruto del estudio realizado por la consultora Intescsa-Inarsa por encargo de la Dirección General de Costas dentro de la estrategia para la sostenibilidad de la costa de 2007.

El objetivo es recuperar artificialmente el ancho que tenían antes de la última ampliación sur del puerto las playas de l’Arbre del Gos, El Saler y la Garrofera. Se intervendrá a lo largo de siete kilómetros de costa. La intervención prevé también prolongar los dos espigones de la Gola del Pujol, ubicados uno al norte, con una longitud de 161 metros, para permitir que pase un 40% de transporte longitudinal de sedimentos; y otro al sur, que tendrá 172,3 metros de longitud.

La forma en planta de ambos espigones arranca continuando la traza de los espigones actuales, y se adentrarán en el mar formando un ángulo de unos 125 grados respecto a la línea de costa.

Unas defensas con las que se pretende evitar la pérdida de arena que en los últimos temporales registrados en València han llegado al cordón dunar, regenerado hace años, arrastrando buena parte del sistema dunar del que se esperaba debía actuar como barrera natural frente a las olas.

La regeneración de las playas del Saler y la Devesa, salvadas por los movimientos ciudadanos del proyecto desarrollista de finales de los 70 del siglo pasado que preveía la construcción de 40 torres de apartamentos, un paseo marítimo que destruyó el sistema dunar, carreteras y hoteles, avanza a ritmo más lento del esperado por los vecinos, especialmente, los de las urbanizaciones que el mar está a punto de tragar, como los adosados de la Casbah.

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