«Me ha encantado volver a escuchar los villancicos del coro. Tenemos muchas ganas de Navidad». Le costó al árbol unos segundos encenderse después del número de la palanca (tiene su trampa) pero, finalmente, el cono luminoso de la plaza del Ayuntamiento se encendió, dando inicio a la Navidad 2022. Unas fiestas que, en palabras del alcalde, «evidentemente, tienen un toque, aunque no quisiéramos, de austeridad. La situación lo requiere, pero vamos a procurar darle el máximo de color».

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Así es el belén del Salón de Cristal en el Ayuntamiento de València Fotos: M. Domínguez y Fotofilmax

La fallera mayor Laura Mengó (la infantil, Paula Nieto, continúa en Hungría en el Campeonato de Europa de Fit Kid) fue, de esta manera, la iniciadora del ritual (tampoco estuvo presente Carlos Galiana) ante una plaza abarrotada, previsible un viernes por la tarde. 

Joan Ribó: "Debemos equilibrar: ni poner todas las luces del mundo ni dejar la ciudad a oscuras"

Con el debate sobre el ahorro energético aún coleando, la «encesa» se completa con un recorte muy ligero, apenas 30 minutos, del horario de encendido, (con inicio a las seis y final a las doce o doce y media si es entre semana o fin de semana), además de reducir el número de días (el pasado año se inauguraron a contraestilo un lunes 29 de noviembre). Se apagarán cuando los comercios estén más que cerrados. Y así, la Navidad se ha instalado definitivamente. Algo que verán, sin impresionarse, los miles de visitantes que han llegado o llegan hoy para disputar el Maratón y dejarse ver por el centro. Porque el alcalde lo ha dejado claro: «no íbamos a poner todas las luces del mundo, pero no íbamos a dejar la ciudad a oscuras». 

Fallera mayor y cortes protagonizaron la primera foto. Armando Romero (JCF)

Repartido por la ciudad

El gobierno municipal continúa con su proyecto, del que no se ha separado ni un metro desde que enchufaron la línea en diciembre de 2015: dejar de convertir la plaza en un festival de bombillas y repartir por la ciudad. Para unos, se queda corto. Para otros, es una idea genial porque el sol, y las leds, salen para todo el mundo. También dejaron claro que no iban a competir con Vigo o con Madrid. Que para fiestas, la ciudad ya tiene muchas. La iluminación cuesta 384.428 euros -cifra que al PP le parece altamente insuficiente-. 

La inauguración del alumbrado tuvo su punto de satisfacción porque suponía hacerlo en plenitud. El año pasado, el alcalde Joan Ribó pidió una «Navidad estilo Fallas de Septiembre». Todavía se transitaba con mascarillas y nadie imaginaba que el creciente omicron iba a ser, combinado con la vacuna, el antídoto para cerrar la etapa negra. 

Aspecto de la plaza con los tres árboles. Miguel Angel Montesinos

Y desde el 21, el "mapping"

A partir del día 21 se incorporará otra novedad: el «mapping» sobre la fachada del ayuntamiento para sacar pecho de la Capitalidad Mundial del Diseño y la Capitalidad Verde Europea. 

Entre las novedades destaca la presencia también de dos árboles de tamaño más pequeño, casi como esquejes, junto al «abeto» principal. Árboles que sustituyen a las bolas del año pasado. Y como son manejables de tamaño y más barrocos de color, el selfi salía más fácil. 

Y junto a éstos, un total de catorce repartidos por la ciudad: en Nou Moles y San isidro se estrenan y se suman a los clásicos de Patraix, Russafa, Campanar, Poblats Marítims, Benimaclet, Ciutat Vella, Rascanya, Sant Marcel·lí, Abastos, Benicalap, Quatre Carreres y Olivereta.

Los almendros han sorprendido en la Plaza de la Reina

Y como hay veces que menos es más, lo que parece que se va a convertir en la revelación del año son los almendros simulados de la plaza de la Reina. Un espacio que entre belén, mercadillo y luces le hará la competencia a la plaza, con sus árboles, su hielo y su tiovivo. 

Y el belén municipal, abierto

Previo a la inauguración de las luces se produjo el estreno, a puerta cerrada, del belén del Salón de Cristal, que estará a disposición de visita pública a partir de hoy, sábado. Falleras mayores y cortes estrenaron la visita a la obra realizada por la Asociación de Belenistas, que tienen entre sus particularidades el guiño que se hace al centenario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados, de tal manera que en el nacimiento se da la paradójica escena de un nacimiento en el que la Virgen María descansa tras el parto, mientras San José esculpe la imagen original que se ve en la Basílica (y a la que la fallera mayor Laura Mengó bautizó incorporándole la corona). «Colomers» y «rat penats» le dan el toque valenciano a la obra.

También se inauguró ayer el belén de la Plaza de la Reina, el de tamaño natural, que regresa a su escenario habitual. Con la desaparición de los setos, ha habido que crear uno artificial con tierra y césped para albergar el portal y que los personajes tuvieran espacio.