Compartir la vida con una mascota como un gato es maravilloso en cualquier circunstancia, no sólo cuando se vive en una ciudad o un pequeño piso. Habitualmente se dice que el gato es la mascota perfecta en entornos urbanos o vidas muy ocupadas porque es limpio, aseado y no necesita salir a la calle como lo requiere un perro. De ahí que de manera habitual se enumeren estas ventajas a la hora de recomendar este animal como mascota a una persona que viva en una ciudad.

Sin embargo, un gato en un hábitat rural también es una compañía de gran valor. No sólo por los beneficios que proporciona su cercanía, sino por lo que supone para esas plagas que pueden amenazar el entorno humano, como pequeños roedores o insectos. Así que, sea como sea, las ventajas de tener un gato (o varios) son indiscutibles.

Tener un gato tampoco exige demasiada atención a la hora de sus cuidados debido a que es un animal al que es fácil de atender, tanto a nivel de limpieza como de alimentación. No obstante, y pese a que los felinos se deberían de avituallar con piensos de alta calidad específicos para sus necesidades nutricionales, admiten con facilidad otro tipo de alimentos, como los que habitualmente ingerimos los humanos. De hecho, muchos de estos animales prefieren esos productos a sus piensos, ya sea por cuestión de gula o de paladar.

Así, no es infrecuente que quien comparte la vida con un gato comparta también con él en determinados momentos la comida. ¿Quién no le ha dado un pedazo de jamón cocido a su gato? ¿Quién no le ha entregado un pequeño trozo de queso? Y, sobre todo, ¿quién no le ha ofrecido un pellizco de pan? Pues bien, has de saber que los gatos no toleran igual que los humanos los alimentos que estos toman, así que, en algunas ocasiones, darle la misma comida que tú ingieres puede incluso ponerlos en peligro.

¿Es bueno que los gatos coman pan?

En el caso del pan, si te preguntas si tu gato puede comer este tipo de alimento o se pone en riesgo cuando lo mastica, hay que dejar claro que no, que el pan no es peligroso en sí mismo para el gato. Ahora bien, otra cosa es si es bueno o no para los felinos.

Lo primero de todo, has de saber que el pan no es ni bueno ni malo para los gatos. Es un alimento pero apenas le aporta nada que el animal necesite. Y es que el pan le ofrece muchos carbohidratos cuando, en realidad, una dieta eficaz y óptima para un gato apenas los incluye, así que en realidad no pasa nada si le das pan, pero tampoco si se lo quitas. Porque no lo necesita.

Hay gatos que adoran el pan y otros que se muestran indiferentes. Si tu felino es de los primeros, ten en cuenta que puedes ofrecerle un pellizco de pan pero sé consciente de que es mejor que no lo acostumbres y que sea algo puntual. En caso contrario, podrías generarle problemas de salud.

Los riesgos de que tu gato tome pan

Cuando un felino ingiere pan de manera habitual, ese consumo de carbohidratos puede no beneficiarle. El resultado más evidente de esas excesivas raciones de pan será, casi al igual que pasa con los humanos, que el animal gane peso e, incluso, que el asunto pueda derivar en una enfermedad mucho más seria como la diabetes.

Gatos y pan: ¿pueden comerlo o es un peligro para ellos?

Y eso hablando del pan horneado, puesto que el consumo de masa de pan sí podría generarles serios problemas intestinales. Y es que la masa cruda crece por efecto de la levadura de idéntica forma a como lo haría dentro del horno y si nuestra mascota ha tomado masa de pan, su estómago se podría ver invadido por ésta hasta el punto de provocarle una obstrucción.

Pero si nos ceñimos exclusivamente al pan horneado, la ingesta habitual de este producto por parte de los gatos pueden llevarlos a sufrir de las siguientes dolencias:

  • obesidad, el problema más frecuente entre los gatos que comen pan
  • diabetes, provocada por el consumo del azúcar que contiene el pan, especialmente el de molde que se vende envasado
  • pancreatitis
  • problemas de corazón
  • hígado graso
  • diarrea, debido a que se desequilibra su sistema digestivo

Así las cosas, no pasa nada si le das pan a tu gato, sobre todo si sólo es de manera ocasional, pero en caso de duda o si no es imprescindible, es mejor que no le ofrezcas este alimento y que lo sustituyas por otro mucho más adecuado para su dieta. No olvides que necesita nutrientes de calidad, vitaminas, minerales y ácidos grasos.