23 de septiembre de 2015
23.09.2015

Puerto Mediterráneo y el Pacto del Botánico

23.09.2015 | 04:15

Cuando la nueva mayoría parlamentaria aprobó el Pacto del Botánico como ejes programáticos del gobierno me alegré mucho, pero mucho. Porqué pensé que las cosas podrían mejorar para la mayoría y que, además, algunos de sus puntos implicarían cambios de modelo, no solo mejoras puntuales. La apuesta por el comercio de proximidad, por la eficiencia energética y las energías renovables, o por la logística inteligente que minimize el impacto ambiental son cuestiones que pueden suponer un cambio profundo, o no tanto... Depende de lo que se entienda por estas cuestiones, depende de hasta donde se quiera llegar para transformar las cosas y empezar a sentar las bases para que nuestra economía sea cada vez menos dependiente del carbono y más sostenible. Porqué aunque el petroleo esté barato ahora mismo, es sabido que hemos llegado a los últimos estertores de la sociedad que conocemos, basada en combustibles fósiles importados que aceleran el cambio climático. Ahora es el momento de reorganizar el transporte para dar más preponderancia al tren y otros modos de transporte colectivo y a la bici, de organizar las ciudades para que no haga falta coger el coche, para tener todo a mano revitalizando el comercio de los centros urbanos... Es un reto que supone replantearse la forma de vivir, de consumir y de relacionarnos.

En este nuevo paradigma no encajan los macrocentros comerciales al estilo de Puerto Mediterráneo, un centro comercial de una extensión de 140 hectáreas (como 140 campos de fútbol), con comercios, hoteles, casinos, cines, lago artificial, etc. Un macrocomplejo que el PP impulsó en Paterna con una normativa que se saltaba la autonomía municipal y que daba al Consell la potestad de aprobarlo. Este proyecto ha pasado sin aprobar a la nueva administración, que lo tiene que estudiar.

El conseller de Economía ya ha dicho que no quiere Puerto Mediterráneo porque devastaría más aún al pequeño comercio. Por supuesto que sí, porque por cada puesto de trabajo que creara se perdería uno y medio, no solo del pequeño comercio sino de otras grandes superficies. Hay estudios que avalan y corroboran esto. Y no hay que irse muy lejos para comprobarlo: el Parque Comercial Thader, en Murcia, ha descalabrado el comercio de la ciudad y ha afectado al modo de vida de sus habitantes. 
Pero el tema va mucho más allá: Puerto Mediterráneo es un exponente del tipo de desarrollo urbanístico que ha comenzado a formar parte del pasado, aunque esté aún muy presente: me refiero a los centros comerciales separados de las ciudades donde tienes que llegar en coche, donde se estimula la compra compulsiva, que devoran territorio y son grandes consumidores de agua y energía fósil. El Consell debería haberse pronunciado ya sobre este centro, igual que hizo con el de Rabasa en Alicante. Tendría que haber dicho ya que un centro así no casa con el Pacto del Botánico. Es una gran barbaridad desde todos los puntos de vista: medioambiental, porqué dejaría a Paterna sin uno de sus tesoros ambientales más preciados: una porción de tierra con pinadas, algarrobos, un barranco precioso, que podría entroncar con el parque natural del Túria por uno de sus extremos; energético, porque supondría un gran aumento de emisiones, y también económico, por los puestos de trabajo que destruiría. Entonces, qué espera el Consell para posicionarse? Hablo de un posicionamiento político y ambiental, no técnico.
Hay que mojarse, señor Puig. Hay que mojarse, señora Oltra. Lo están haciendo en muchas cosas. En esto también es necesario. Ah, y señor Puig, diga al alcalde de Paterna, de su partido, que él también forma parte del PSOE, y que es necesario que se defina. Que se vuelva a leer el Pacto del Botánico, y que igual que ha rechazado la Zona Franca, otra herencia del PP, tiene que hacer lo mismo con Puerto Mediterráneo. 

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