03 de noviembre de 2016
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Protoespejos

Con la llegada de las primeras impresoras domésticas, mucha gente caía la tentación de imprimirse una mano (y hasta el culo). Parece absurdo, pero su contemplación posterior, en la cuartilla, nos sumía en reflexiones confusas que solían resolverse en una risa.

02.11.2016 | 22:27
Protoespejos
Al perro no le extraña la huella de su pata sobre la tierra húmeda. A nosotros, sí. La nuestra y la de los... Hazte suscriptor

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