17 de febrero de 2016
17.02.2016
Carlos Soler (Valencia, 1997)

Una joya que marca goles 'olímpicos'

El canterano repitió el domingo un tanto desde el córner tras hacerlo con el Juvenil en una falta pegada al saque de esquina

17.02.2016 | 04:15
Una joya que marca goles 'olímpicos'

El nuevo motor del Valencia Mestalla es un centrocampista completo que enseña su calidad en cada partido. Marcar dos veces desde el córner en pocos meses no está al alcance de cualquiera.

­Hay detalles que clasifican a los futbolistas. Dos goles olímpicos esta temporada sirven para hacerlo con Carlos Soler (Valencia, 1997), una de las perlas de la cantera del Valencia. Un futbolista especial, como demuestra en el Valencia Mestalla, a donde fue llamado por Curro Torres desde el juvenil con la campaña ya comenzada. El chaval ha confirmado las innumerables prestaciones que enseña desde que, con 8 años, comenzó a acaparar la atención de los técnicos de la escuela. En 2009, con 11 años, fue elegido mejor futbolista del Trofeo Arona. Desde entonces, no ha parado de crecer en todos los sentidos. Fue delantero, después ejerció de «10» y ahora es un mediocentro defensivo con mucho recorrido. Y sobre todo, con mucha llegada al área contraria. Si algo llama la atención de Carlos Soler, por encima de todo, es su disparo certero. Por algo es el lanzador de faltas del Mestalla. Y por algo entrena de vez en cuando con el primer equipo.

Carlos Soler acaparó protagonismo el pasado fin de semana con un gol olímpico en la victoria del Mestalla, por 0-4, en el campo de la Pobla de Mafumet. Golpeó la pelota con el interior de la pierna derecha con un efecto preciso. El salto del portero fue inútil. El balón entró tras golpear en el segundo palo, a unos centímetros de la escuadra. No es el primero. En septiembre, con el juvenil, anotó un gol de falta directa pegado a la esquina al Zenit, en la Youth League. Un gol considerado en las crónicas como «olímpico», al estar muy cerca del córner. El balón entró igual que el domingo pasado: con un efecto imposible. Una virtud con la que Kempes recreó a la afición de Mestalla en varias ocasiones.

Carlos Soler era la prolongación de Rubén Baraja, precisamente el ídolo de su infancia, la temporada pasada en el Juvenil A. El centrocampista todoterreno que igual sacaba la pelota desde la defensa que anotaba una falta directa. Este año, fue rescatado por el filial para ser el relevo de Zahibo. Una vez Gary Neville llamó al francés al primer equipo, Soler se convirtió en una pieza clave del Mestalla. Junto a Tropi forma un centro del campo dinámico y poderoso, con el que el conjunto que entrena Curro Torres ha protagonizado una remontada notable en la clasificación. Su nombre apunta muy alto.

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