08 de mayo de 2016
08.05.2016
Liga
Real Madrid 32Valencia CF

 

El Valencia cae con la cabeza alta en el Bernabéu

El equipo de Ayestarán juega una gran segunda parte, pero se topa con las paradas de Casilla - El árbitro concede un segundo gol al Madrid en claro fuera de juego de Benzema

08.05.2016 | 21:05
El Valencia cae con la cabeza alta en el Bernabéu

El Valencia salió ayer del Bernabéu con la cabeza alta y el corazón caliente tras una excelente segunda parte en la que sometió al Real Madrid en su área. Impidió la remontada una gran actuación del meta Casilla y una desafortunada intervención del árbitro, Fernández Borbalán, mal aconsejado por sus asistentes. El cuadro de Ayestarán se lanzó al ataque en el segundo periodo, sumó una colección de ocasiones de gol, magníficamente dirigido por Parejo, y terminó el partido recibiendo una triple falta en el borde del área, no sancionada por el árbitro, no fuera cosa que Parejo, un consumado especialista, empatara el partido. Ayestarán cambió el rumbo con los cambios: la entrada de André Gomes y Santi Mina en el segundo periodo, retrasando a Enzo Pérez de central, le dio mucha más profundidad. Si estaba examiándose Ayestarán, este partido le dio una nota alta.

El equipo tuvo orgullo e ideas para rebelarse contra el Madrid y contra el desacierto arbitral.
En la primera parte, sin embargo, fue a remolque. Lucas Vázquez jugó una pelota dividida primero con Rodrigo y después con Siqueira. Derrotó a los dos. Del resto se encargó Cristiano Ronaldo, muy superior a Abdennour. El atacante portugués le ganó la partida dos veces en pocos minutos. En la segunda, recogió un balón al borde del área, abrió ángulo ante la presencia tardía de Abdennour y cruzó al lado contrario.
En busca de una reacción, Ayestarán mandó calentar a cuatro jugadores. Parejo, brillante, filtró un excelente pase raso entre una nube de defensores que dejó solo a Alcácer ante Casilla. El delantero, en vez de definir, quiso devolverle el balón al madrileño, muy forzado para llegar con la zurda. La pelota le cayó a Cancelo, que llegaba solo frente al palo izquierdo. Incomprensiblemente, el lateral portugués picó el cuero hacia ninguna parte, sin intención.

El Madrid quiso matar el encuentro y le ayudó lo suyo el árbitro al darle validez al segundo tanto de Benzema. El centro de Ronaldo desde la izquierda lo remató Benzema un metro en posición irregular. Alves rechazó el cuero y, en el salto, Abdennour se quedó tendido tras chocar con Javi Fuego. El balón lo volvió a enviar hacia su propia área Cancelo, convirtiéndose en una asistencia a Benzema, que marcó por bajo. Benzema estaba otra vez más adelantado, pero en esta ocasión el balón venía de Cancelo. Eso fue lo que le protestaron los madridistas a Fernández Borbalán, solícito a las quejas madridistas. El árbitro rectificó y concedió el gol sin darse cuenta de que la primera acción había sido un fuera de juego escandaloso. Cancelo completaba uno de esos días calamitosos.

Ayestarán remodeló el equipo tras el descanso. Entraron André Gomes y Santi Mina y Enzo Pérez se retrasó a central (Rubén Vezo no cuenta para nada). Parejo envió una majestuosa falta al larguero poco antes de que Casillas salvara un disparo de André Gomes. El impulso de André Gomes y Santi Mina rompió a la zaga merengue. Una internada suya de Gomes por la izquierda hasta la línea de fondo permitió a Rodrigo recortar distancias tras un rechazo de Varane. El Valencia se había marchado al ataque y Cristiano aprovechó una contra para batir de un zurdazo a Alves. El Valencia se descaró, con muchos jugadores por delante del balón, y Parejo envió otro disparo con la zurda al palo tras haber tocado Casillas con las yemas de los dedos. El Valencia creó una catarata de ocasiones. Casilla desbarató un puñado de ellas . Así hasta que André Gomes soltó un obús enroscado a la escuadra izquierda de Casilla. La inercia del Valencia era ganadora, pero el árbitro expulsó a Rodrigo por llamarle al linier «cagón», el mismo linier que bajó su bandera para dar validez al gol de Benzema. Aun con 10, el Valencia siguió acechando, rematando y terminó presionando al árbitro por lo que entendió un arbitraje nada imparcial. El orgullo valencianista, por lo menos, ha vuelto.

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