19 de mayo de 2016
19.05.2016

Layhoon hace de anfitriona en el barrio humilde donde nació Lim

La presidenta enseña Singapur a la expedición y lleva a los jugadores a visitar los pisos de 30 metros donde se crió el dueño del club - «Es un país sin los recursos naturales de España», dice

19.05.2016 | 04:15
Layhoon hace de anfitriona en el barrio humilde donde nació Lim

«Yo no me dejo ni una». Jaume Doménech le puso ayer en Singapur las gotas de humor al partidillo entre dos jugadores del Valencia (Jaume y Javi Fuego) y dos niños contra otros dos futbolistas (Ryan y Santi Mina) y otros dos chavales. El escenario, el patio del humilde barrio de Bukit Ho Swee, donde nació Peter Lim hace 63 años. Una muchachada recibió con cariño a la expedición valencianista, que recorrió el enjambre de edificios y visitó uno de los pisos de 30 metros cuadrados habitado por Iman, un futbolista invidente. Son pisos, la mayoría, de protección oficial (el 80% de la población habita en viviendas auxiliadas por el Estado). Una de la cada cinco familias de Singapur gana menos de 1.500 dólares singapurenses al mes, expuso una portavoz de Beyond Social Services, una organización de ayuda a niños de los barrios populares.

Prohibido mascar chicle

Por la mañana y a través de dispositivas, Layhoon le expuso a la expedición valencianista su visión de Singapur. «Es un país sin los recursos naturales de España (no tiene ni agricultura ni petróleo), pero dispone de un gran capital humano», arrancó la presidenta, subrayando la meritocracia como uno de los valores de un país donde el 70% de la población es de origen chino, el 15% malayo, el 5% indio y el resto de otras partes de Asia y Europa.

Singapur cuenta con cinco millones de habitantes, cuatro razas (chinos, indios, malayos y euroasiáticos) y un gran respeto entre sus religiones (budismo, cristianismo e islamismo). Es un pueblo de pescadores donde la mayoría del presupuesto del gobierno se destina a la educación y a la defensa. Se hablan cuatro lenguas (mandarín, malayo, inglés y tamil) y es una sociedad, según Chan, poco clasista. Escupir está prohibido con multas de 1.000 dólares y tampoco se permite la venta de chicles. El puerto es el segundo más transitado del mundo (después del de Shangai) y el aeropuerto es considerado el mejor. El turismo, las refinerías de petróleo y la industria farmacéutica (en la que Lim es un potentado) proporcionan sus principales fuentes de ingresos. La educación y la sanidad son gratis y universales.

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