19 de mayo de 2016
19.05.2016

Dieciocho horas de besamanos y 30.000 fieles ante la Virgen

A la 1:27 de la madrugrada pasó el último devoto en un acto en que muchos esperaron en cola dos horas

19.05.2016 | 12:24
Dieciocho horas de besamanos y 30.000 fieles ante la Virgen

Más de 30.000 personas participaron ayer en el besamanos público a la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, en su Basílica que ha finalizado a la 1:27 horas tras el paso del último de los devotos que aguardaban en fila, según ha informado el Arzobispado.

A lo largo de las más de 18 horas ininterrumpidas que duró el besamanos, iniciado a las 7 de la mañana, "la afluencia de devotos fue continua, con un tiempo medio de espera en la cola de hora y media a dos horas" en los momentos de mayor afluencia, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la Hermandad de Seguidores de la Virgen que han resaltado "el éxito de participación en una jornada que transcurrió sin incidentes importantes".

Así, el acceso a la Basílica por la puerta norte destinada a niños, personas enfermas o con discapacidad "se llenó de fieles que daban la vuelta a la fuente de la plaza de la Virgen para esperar su turno", y su participación fue mayor que en anteriores ediciones. Igualmente, la presencia de niños "fue mayor" que otros años, incluso "se acercaron muchos pequeños que eran gemelos llevados por sus madres", han añadido.

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, se acercó a la Basílica a última hora de la tarde para rezar ante la imagen de la Mare de Déu y besarle la mano.

Por otra parte, el Besamanos a la patrona de Valencia, que se celebró desde las siete de la mañana de forma ininterrumpida, registró, "algún desmayo y lipotimia de varios fieles, que aguantaron las altas temperaturas de la mañana con gorras y paraguas". Asimismo, los devotos volvieron a sacar los paraguas por la tarde, pero esta vez para resguardarse de la lluvia.

Mientras duró el paso de los fieles, la imagen original de la Virgen de los Desamparados, que preside el altar mayor -y cuyo bocaporte fue bajado- permaneció girada hacia su camarín, donde tuvo lugar el culto ordinario.

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