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Blog 100 maneras más de conectarse a la Fuente - Arnau Benlloch

Arnau Benlloch

Periodista. Observador social. Inspiración para el Cambio. www.arnaubenlloch.com

Sobre este blog de Cultura

En este blog comparto mis inquietudes sobre cómo llevar una vida más apacible y tranquila, sintiéndote conectado a la Fuente, esa de donde toda vida brota.


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  • 16
    Septiembre
    2018

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    Cultura Valencia emociones ira

    Manera 103: Comprende tu enfado

    La crispación y el mal rollo se están convirtiendo en una destructiva moda social de la que cuesta mantenerse al margen. Solo hay que ver las noticias, las portadas, las intervenciones parlamentarias o los trending topic para darse cuenta de que la ira está en auge y que poco a poco va deformando peligrosamente la realidad que te envuelve.

    La generalización es una de las armas de la ira cuyo mecanismo ya se ha puesto en marcha: el enemigo son los refugiados, los de izquierdas, los de derechas, la iglesia, los judíos, los musulmanes, los gitanos, los homosexuales, los ricos, los heterosexuales, los curas, los machistas, las feministas, los toreros, los veganos…A todo aquel que no piense como yo, que no vea la vida como yo la veo, automáticamente lo introduzco en un colectivo y se convierte en un enemigo a batir.

    ¿Cuándo empezó todo a salirse de madre y todo mensaje a ser ofensivo? ¿Cuándo la moderación comenzó a ser de timoratos o traidores?

    Sin ánimo de generalizar, ¿te has percatado de los referentes sociales que estamos elevando a los altares? Futbolistas multimillonarios, políticos ególatras, raperos machistas, periodistas comprados, presentadores amorales, tertulianos histéricos, tuiteros violentos y toda una fauna de personas que viven desde la confrontación, la separación, contagiando su visión de la vida desde la parte más oscura del ego.

    ¿Cómo no vas a vivir en el enfado si estás bombardeado por miles de proyectiles de agresividad y cólera mal canalizada?

    Manera 103: Comprende tu enfado

    Image by Julien Pacaud

    Tu enfado

    Es cierto que este ambiente social ayuda a avivar tu enfado, pero sería poco responsable por tu parte achacar a los demás ese malestar que burbujea en tu interior, esa marejada de fondo que te produce desasosiego, te hace apretar los dientes, hinchar las venas y saltar como un resorte demasiadas veces.

    Tu nivel de ira tiene mucho que ver con tu nivel de frustración vital. No hay persona más agresiva y colérica que la que está enfadada consigo misma porque no es capaz de tomar las riendas de su vida, asumir los riesgos que ha de asumir y enfrentarse a aquello que le hace permanecer en el miedo.

    Enfado es miedo

    Todo enfado nace de una necesidad insatisfecha que provoca frustración y de eso vamos sobrados en esta ola gigante de gratificación inmediata que estamos cultivando como especie. A pesar de que, aparentemente tenemos las principales necesidades resueltas, hay muchas personas que están afrontando su vida desde el ingrato sobrevivir. Y cuando se vive al límite, la ira puede convertirse en combustible para la supervivencia.  

    La ira es la energía del miedo cuando se defiende, es el coletazo, la coz, el aguijón del escorpión siempre preparado para protegerse, la cornada del jabalí, la picadura de la serpiente.

    Vives a la defensiva porque tienes miedo, porque no sabes cómo gestionar tanta ira, porque vives asustado, tienes miedo a que no te quieran, tienes miedo a no tener lo suficiente, tienes miedo a ser manipulado, a ser criticado, a ser abandonado, miedo a no saber quién eres, miedo a ser tú.

    Si tus planes no salen como habías previsto te frustras y entonces te deprimes, te enfadas o ambas cosas. Dos maneras de gestionar tu propia ira.

    Daños colaterales

    El enfado crónico es consecuencia de no llevar la vida que quieres llevar, de no sentirte seguro, de no sentirte capaz. Es entonces cuando la tensión va en aumento, arremetes contra todo lo que tienes delante y normalmente atacas a quien tienes más cerca porque con ellos no has de mantener las máscaras: tu pareja, tus hijos, tu familia...

    Aquí todo se complica porque, así como la energía chunga de los culebrones políticos, los asesinatos cotidianos y la actualidad corrompida contagian a la sociedad, tu energía chunga también intoxica a los tuyos y en consecuencia amplías el círculo vicioso de la autodestrucción.

    ¿Cómo salir de la ira?

    En primer lugar te invito a reflexionar sobre lo que dejas entrar a tu vida, qué energías llenas de violencia dejas entrar a través de la pantalla del televisor, qué películas ves, qué programas consumes. La costumbre hace que se normalicen en ti aberraciones que jamás deberías haber dejado entrar en tu sistema de creencias. Mantener cierto aislamiento de la rabiosa actualidad quizá te hará perderte en alguna conversación de bar, pero ganarás en sosiego vital y en relajación.

    Que la ira del mundo no te arrastre. Combátela con flores.

    Vivir del lado del amor es una responsabilidad personal equiparable a mantener hábitos saludables, relacionarte con personas gratas o buscar mejorar cada día. Estrechar tu conexión con la Fuente no evitará que te enfades pues es algo consustancial a la vida, pero sí te permitirá ser consciente de los motivos profundos de ese enfado y, al menos, te hará ver qué necesidades se han visto insatisfechas o qué resorte ha sido el causante de tu cólera.

    Cuando te veas invadido por la ira, recuerda que ese que actúa no eres tú, es tu miedo que te ha secuestrado. Si el miedo se expresa a través de la ira, el amor se expresa a través de la bondad. Está claro que en mitad de un ataque de cólera la bondad estará lejos y quedarás atrapado en una espiral de agresividad. Lanzarás dagas en forma de palabra y el fuego te transformará en fiera. Una vez superado ese momento instintivo que te hace conectar con tu yo más animal, es momento de respirar y darte cuenta de que el verdadero motivo de tu enfado no ha sido algo que haya dicho o hecho alguien, que el motivo verdadero de tu enfado es que hay una necesidad tuya profunda que no está siendo escuchada. Que necesitas un abrazo, un mimo, necesitas llorar una pena, asumir un error, sentirte comprendido, o que ese niño vulnerable que tratas de esconder necesita hacerse oír porque siente que no está viviendo, que hoy está luchando por sobrevivir.

    Todo enfado es una llamada de atención, una petición de auxilio. Si indagas en tu enfado quizá comprendas qué mecanismo inició esa pérdida de control y puedas hacer algo al respecto. Manera 103: Comprende tu enfado.

    www.arnaubenlloch.com

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