Después de todos los análisis que se han hecho de las elecciones catalanas por parte de sesudos periodistas, me ha parecido digno de mención: el gesto tan inusual y poco frecuente en la política española que ha tenido el máximo responsable de Unió Democrática de Catalunya , Josep Antoni Duran i LLeida de poner su cargo a disposición del partido, tras los malos resultados cosechados el pasado domingo, que deja al partido de Duran , socio de gobierno de Convergència durante más de 30 años, fuera del Parlament por primera vez, al no haber superado la barrera psicológica del 3% de los votos, mínimo necesario para obtener un escaño.

Como decía irónicamente el Gran Wyoming en su programa El Intermedio "por fin un 3% ha pasado factura a la clase política", en clara alusión a las presuntas comisiones ilegales de Convergència a cambio de obra pública y que sirvieron, presuntamente, para financiarse ilegalmente.

Otros líderes políticos no han seguido los mismos pasos del político catalán, a pesar de haber obtenido unos ínfimos resultados electorales y prefieren seguir atrincherados en el inmovilismo como si nada hubiera ocurrido, haciendo una lectura partidista e interesada de los datos electorales, según más le convenga a sus señorías con el único fin de perpetuarse en el cargo, y sin el más mínimo atisbo de autocrítica.

Pero mucho me temo que en las próximas elecciones, que están a la vuelta de la esquina, los ciudadanos con sus votos se lo volverán a recordar, pero quizá para entonces sea ya demasiado tarde.