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Política

Alta tensión en el PPCV que quiso primarias

A cinco días de la votación, aumenta la presión sobre los compromisarios y el temor a que la división siga tras el congreso

Alta tensión en el PPCV que quiso primarias

Alta tensión en el PPCV que quiso primarias

A cinco días de la votación final que decidirá el nuevo liderazgo al frente del PP, la organización valenciana, la segunda en número de representantes, afronta la recta final de sus primarias muy dividida, en medio de una fuerte tensión y con los partidarios de uno y otro bando dispuestos a echar el resto para decantar la batalla a su favor. Los 385 compromisarios y compromisarias que deben decidir si optan por el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado o por la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaria están en el punto de mira. Desde que comenzó el proceso, los contactos y las llamadas no han parado y la la presión se intensifica estos días en los que ya no habrá más actos con aspirantes.

Ambos bandos están convencidos de ganar, si bien la creencia mayoritaria, al menos en el aparato del partido, es que Sáenz de Santamaría repetirá y exportará a España en la doble vuelta la victoria cosechada el día 5 con la militancia valenciana. Ahora bien, unos y otros saben que la clave puede estar en quienes todavía hoy están indecisos. La fórmula elegida para votar (en urnas y por orden alfabético) dificulta saber la procedencia del voto, por lo que el margen de incertidumbre es mayor. Por otro lado, el apoyo expreso de Dolores de Cospedal a Casado, suma votos (aunque no necesariamente todos) a favor del cachorro popular.

En el colectivo de indecisos se centran estos días las candidaturas de Casado y Santamaría en un ambiente ya bastante enrarecido que, en algunos lugares como València ciudad, está llegando a ser insoportable y lo que es peor, anticipa que la crisis interna puede proseguir tras el congreso. Los nervios están a flor de piel. Sin ir más lejos, este domingo el cambio de la foto de perfil en el chat de whatsapp del PP (una persona afín a la gestora, cambió el logo del partido por la foto del acto de Casado en Gandia) desató una bronca monumental.

Por otro lado, la aparente neutralidad de la presidenta del PP, Isabel Bonig, (todo su nucleo duro está con Santamaría, aunque la lideresa juega a no posicionarse), tiene a algunos compromisarios desorientados. No obstante, miembros que pueden identificarse con la dirección regional están tratando de atar el voto a favor de la vicepresidenta. El mensaje velado (o no tanto) de unos y otros es que hay que posicionarse ya que nada será igual a partir del sábado.

Mientras los bandos se cruzan acusaciones de presiones, amenazas y promesas de cargos a cambio de apoyos, crece el temor a que estas primarias a cara de perro acaben rompiendo el partido a la mitad. El problema es exportable a la Comunitat, donde Bonig había logrado, pese a las voces discordantes, la unidad del partido tras la debacle electoral. Gane Casado o Santamaría, las heridas se han abierto en el PP valenciano, sobre todo, en València ciudad, desde el origen un campo de minas para el PPC, y en Alicante, donde al barón provincial José Císcar, que apoya a Santamaria, se le han rebelado los referentes institucionales.

Fuentes del PP regional aseguran que quien piense que Bonig tomará represalias con quienes han apoyado públicamente a Casado «no la conocen» y que la presidenta seguirá trabajando por la unidad tras el día 5. Paradójicamente, las primarias que ella defendió con ahinco ante Rajoy, llevan camino de convertirse en una piedra en su camino para recuperar el Consell.

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