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La nueva Ley del Juego no alcanza a los bares

La norma, que cuenta con el visto bueno de Les Corts, deja sin regular las máquinas fuera de salones

Las casas de apuestas no paran de proliferar en las grandes ciudades, aumentando beneficios cada año y con una regulación que los expertos tachan de demasiado laxa. La nueva Ley del Juego del Consell, sin embargo, ha puesto limitaciones a estos negocios regulando la entrada de menores y ludópatas en las casas de apuestas mediante un control de acceso a pie de calle y contemplando que lo recaudado por las sanciones sea destinado a programas de prevención de la ludopatía.

Pese a ello, aunque los expertos la valoran de manera positiva, esta nueva norma deja algunas grietas abiertas en el caso de las máquinas de apuestas de los bares. El principal inconveniente, que esta es la principal puerta de entrada para los jóvenes que se inician en el juego.

«Sabemos que el público menor está accediendo fundamentalmente por los bares, a través de las máquinas que no tienen ningún control. Esto viene a complicar muchísimo el tema, puesto que en otras adicciones el Estado ha trabajado en factores de protección, cosa que en este caso no ha hecho hasta hace muy poco», afirma Marta Marcos, catedrática de Psicología Básica de la UV y experta en adicción al juego en menores.

Según afirma la investigadora, «esta es la puerta de entrada para muchos menores que empiezan a tener problemas y acaban apostando a loque se ponga por delante, caballos, galgos y hasta quien va a ganar Eurovisión».

Desde la plataforma para la prevención de la que participa como investigadora, su postura es clara: «Entendemos que estamos ante una actividad económica como es el juego. Pero en ningún caso se debe anteponer el beneficio económico a la salud. Partiendo de esa base la regulación no está protegiendo la salud de las personas ni de nuestros jóvenes. Hay que regular, hay que prohibir la publicidad y hay que proteger la salud de la ciudadanía», propone.

Cultura del deporte pervertida

El deporte, una alternativa al trabajo y ocio por excelencia, se ha mezclado con otras adicciones y ha dejado de ser un factor de protección frente a ellas. Según afirma Julio Abad, psicólogo de la fundación Patim dedicada a la adicción al juego, «la idea de cultura del esfuerzo abanderada por el deporte, que podría significar una salida y una protección de la juventud frente a esta adicción, ha sido pervertida por las casas de apuestas».

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