El Hospital General de València se ha convertido hoy en el primer recinto sanitario en ser desinfectado con un robot de control remoto equipado con rayos ultravioleta profundos (UVC), creado por ingenieros militares del Ministerio de Defensa, y que dada su eficacia podría ser construido a gran escala si todas las pruebas continúan yendo por buen camino.

El proyecto del Ejército español ha sido bautizado como Atila (antivirus por iluminación ultravioleta autónomo), en un guiño al rey de los hunos a quien precedía la fama de arrasar a su paso todo atisbo de vida, y ha sido desarrollado por el Mando de Apoyo Logístico (MAL) con participación de técnicos en desactivación de explosivos y expertos en guerra bacteriológica del Regimiento NBQ de Paterna, el único de estas características en toda España.

Defensa comenzó a montar hace tres semanas tubos de haces de radiación ultravioleta lejana (far UVC), empleados habitualmente en la desinfección de quirófanos y material quirúrgico, en los robot empleados para la desactivación a distancia de explosivos, en concreto, sobre el modelo Theodor.

El aparato ha estado siendo probado, con buenos resultados, en instalaciones militares de Madrid, pero no había sido testado hasta ahora en edificios civiles. Defensa decidió iniciar las pruebas en el Centro de Comunicaciones de la ONU en Quart de Poblet al tratarse de una instalación con numerosos aparatos tecnológicos, por lo que se quería testar si la radiación empleada interfería en el funcionamiento de ese tipo de dispositivos. No ha sido así, por lo que, dados los magníficos resultados obtenidos, se decidió probarlo también en un recinto hospitalario, teniendo en cuenta que esas instalaciones sanitarias albergan cargas virales mucho más intensas que otros edificios civiles por razones obvias.

Las pruebas han sido desarrolladas, con éxito, esta misma mañana en el Hospital General de València con la lámpara de UVC montada sobre Theodor. Ahora, Defensa pretende crear un nuevo prototipo provisto de lámparas LED con radiación UVC, pero en el robot antiexplosivos más pequeño que posee el Ejército español, el Avenger, de 100 kilos de peso frente a los 400 de Theodor. Al pesar la cuarta parte, suma versatilidad, agilidad y rapidez a su eficiencia germicida.

El prototipo Theodor se ha revelado muy eficaz, porque puede desinfectar en 15 minutos con efectividad la misma superficie que tres personas en cuatro horas. Fuentes militares han explicado que este robot tiene un radio de acción de 2,5 metros, por lo que el diàmetro de la zona de trabajo en niveles efectivos es de 5 metros.

La gran ventaja es que, al tratarse de maquinaria manejada a distancia, puede desinfectar edificios y estancias sensibles y comprometidas sin presencia humana. La radiación utltravioleta lejana o profunda es muy nociva para el ser humano -destruye el ADN del virus, pero también afecta al humano en piel y ojos-, en los niveles de desinfección quirúrgica empleados hasta ahora, por lo que su uso en esta pandemia global estaba un tanto en el aire.

Un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia (EE UU) consiguió reducir los niveles de radiación hasta ser eficaces sin comprometer la salud humana. Los estadounidenses comprobaron su eficacia en el virus N1H1, la llamada en su momento gripe A, que ha sido precisamente la estacional de este año.

Fuentes de Defensa han insistido en que su prototipo ha demostrado ser eficaz en la destrucción del SARS-CoV-2, el coronavirus que está generando la pandemia de covid-19, entre otras cosas, porque al tratarse de un equipo de control remoto tampoco precisa rebajar los niveles de radiación.

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