Las Corts Valencianes ha aprobado definitivamente esta mañana la Ley del Juego de la Generalitat después de tres años de debate y una tensión que ha ido en aumento en las últimas semanas después de que diputados de los partidos del Botànic que iban a votar a favor hayan denunciado presiones para evitar que la norma se aprobara. Esta misma mañana, los contrarios a la norma se han concentrado en los aledaños de las Corts igual que lo hicieron el pasado lunes.

La ley sale adelante con los votos de PSPV, Compromís y Unides Podem y lo hace después del inesperado tropiezo del pasado lunes cuando un recurso de Vox (que esta mañana se ha ausentado de la votación) obligó a cambiar el sistema de votación ponderada previsto para ese día por la fórmula telemática, avalada este miércoles por un informe de los letrados, que permite el voto de todos los diputados, también de los que por la excepcionalidad de la pandemia no pueden asistir presencialmente al pleno, en el que solo está presente un máximo de 24 diputados por el estado de alarma y la necesidad de guardar distancia social.

El sistema, no obstante, con el recuento de los votos telemáticos y la votación de las enmiendas pendientes, ha provocado momentos de incertidumbre que han obligado incluso a suspender el pleno, aunque finalmente los problemas se han solventado.

Finalmente la ley sale adelante. Y entre las claves destaca que el tripartito salva las máquinas tragaperras en el sector de la hostelería con una moratoria aunque impone la obligación de que cuenten con dispositivos de desconexión como ocurre con las de tabaco.

Las salas de juego deberán cumplir la distancia de 850 metros respecto a colegios e institutos. Además, los establecimientos dedicados al juego no podrán ubicarse a menos de 500 metros de distancia entre ellos. Con ello, el Botànic busca frenar la concentración de salas en determinados barrios y facilitar su dispersión. Otra novedad es que el cálculo de las distancias no se realizara de forma radial sino sobre el viario público a petición de la patronal del juego. Los bingos y los casinos se ven obligados a cumplir con el alejamiento.

Protestas de trabajadores y hosteleros que se han manifestado contra la ley del Juego en les Corts Valencianes.

Desde que en julio de 2017 se conoció el primer borrador de la Ley del Juego del Consell del Botànic hasta la votación de hoy han pasado casi tres años. Un trienio marcado por el pulso entre los partidos del Botànic (PSPV, Compromís y Podemos) y la patronal del sector del juego y el empresariado de la hostelería, que rechazan buena parte del texto aprobado por la izquierda.

La norma ya no pudo aprobarse la pasada legislatura debido al adelanto de las elecciones autonomías al 28 de abril de 2019. Estaba prevista su aprobación pero se quedó en puertas. Ha habido que esperar más de un año para que llegara al pleno aunque el estado de la alarma decretado a mediados de marzo también la había postergado. Ahora ya está aprobada.