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"Con el mundial de motos, este fin de semana hacíamos la caja de todo un mes"

Cheste se enfrenta a pérdidas económicas millonarias con la celebración sin público del campeonato - Habrá controles de acceso al centro

«Con el mundial de motos, este fin de semana hacíamos la caja de todo un mes» | FOTOS DE PACO CALABUIG

«Con el mundial de motos, este fin de semana hacíamos la caja de todo un mes» | FOTOS DE PACO CALABUIG

En Cheste hay cinco citas al año que suponen un impulso a la economía del municipio. La primera de ellas es en marzo, con las Fallas. La segunda, en abril, cuando se celebra la Virgen de la Soledad. Le siguen en julio los festejos de la peña taurina y, en octubre, llega San Lucas. La quinta es en noviembre, con el Mundial de Motociclismo en el Circuito de Ricardo Tormo. Todas y cada una de ellas han sido cancelada y esta última es, de entre todas, la que más pérdidas económicas acarrea. Jenny Villamil, empleada del restaurante Micaela, en el epicentro de las fiestas paralelas a la competición, lo resume en una frase: «En un solo fin de semana hacíamos la caja de un mes entero».

Según lo previsto, solo 1.500 personas estarán en la instalación deportiva este fin de semana y el siguiente. Son los trabajadores y los motoristas, ni uno más, ya que ambas competiciones serán a puerta cerrada: este fin de semana el Gran Premio de Europa y el siguiente, el día 15, el Gran Premio Motul de la Comunitat Valenciana. No son ellos los que más facturación hacen a los negocios chestanos, ya que como el alcalde José Morell (PSPV) explica, el circuito y el pueblo son «dos universos paralelos». Mientras que los trabajadores de Dorna no salen del paddock del circuito, son los aficionados los que disfrutan de las fiestas en el pueblo. Este año, ni verbenas ni visitantes, ya que como insiste Morell, «el ayuntamiento no va a permitir carpas, celebraciones ni pantallas gigantes». De hecho, todos los accesos a Cheste estarán cerrados a excepción de dos, donde habrá controles de acceso.

Eso genera confusión y resignación en Cheste, sobre todo en el sector de la hostelería. Pepe Castelló, propietario del Restaurante y Hostal Sol, no oculta su desesperación por no saber qué debe hacer: «¿Compro género o no? De fuera no puede venir nadie, pero si vienen personas del área metropolitana, ¿qué hago?». Castelló enumera todas y cada una de las celebraciones canceladas desde marzo y muestra su frustración por no obtener los ingresos suficientes para seguir abiertos. «No paro de pedir préstamos, en el día a día funcionamos con cortados y tostadas, pero ya no hay ni cenas», lamenta.

En el caso de Castelló alquila anualmente todo el hostal a un grupo de amigos de Murcia que pagan por adelantado. Este año también, pero no podrá devolverles el dinero: les guardará la reserva para el próximo año. Además, el restaurante Sol también monta una carpa para ampliar el espacio de cenas y comidas, además de organizar una verbena durante el fin de semana. En total, Castelló reconoce que puede facturar en torno a los 60.000 euros. «Es una pérdida que se suma a este año horrible que llevamos», declara.

Como ellos, el kiosko Paspartú tenía que añadir seis neveras y un congelador para servir refrescos y cerveza a los aficionados. «Noviembre siempre es el peor mes, vienes de septiembre de comprar libros y se acerca Navidad, la gente no gasta. El campeonato nos salvaba», explica su regente, Manolo Durán. La empresa se encuentra en la Plaza Constitución, y por allí pasaba cualquier aficionado. Como explica Durán, «he visto crecer a los hijos de los moteros año a año». Sin embargo, reconoce que los residentes en esta plaza tenían que marcharse fuera porque la convivencia era difícil dados los espectáculos que se organizaban en esta plaza.

El alcalde no puede hacer una aproximación de cuánto dinero ingresan los negocios de Cheste en un fin de semana así. Remite a un estudio reciente donde se cifraba en 40 millones el impacto económico en el pueblo y a 50 kilómetros alrededor. Sobre todo en hostelería y alojamientos, la otra fuente de ingresos en esta fecha.

En ese caso, Isabel, vecina de Cheste, alquila cada año al mismo grupo de amigos un local que tiene en el centro. Este año no podrá ser y lo afronta con optimismo porque «es una preocupación menos». «Lo que el cuerpo pierde, el alma lo gana», bromea. Mientras, César, hacía lo propio con una peña de Carmona, en Sevilla, que tampoco podrán venir.

Como ellos, la inmobiliaria Isema tampoco verá entrar ingresos este mes de alquiler de chalets. El agente Vicente Campos explica que normalmente alquilan una decena de inmuebles, lo que suponía una facturación de unos 1.000 euros en noviembre.

Una evaluación de riesgo sanitario y previsión de medidas más restrictivas

El Ayuntamiento de Cheste ha solicitado a la Conselleria de Sanidad una evaluación del riesgo sanitario ante la posible asistencia de personas que no desistan en la idea de desplazarse hasta allí, pese a que no encontrarán nada excepcional. Sin embargo, como señaló el alcalde, José Morell, la evaluación se solicita «por si hubiera que tomar medidas más restrictivas», en caso de que se formaran aglomeraciones en el centro. Una situación que esperan no tener que vivir ya que tampoco habrá lugares desde donde ver las carreras. La Junta de Seguridad, donde participó el alcalde, ha diseñado un estricto protocolo de seguridad y coordinación para evitar una asistencia masiva.

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