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Manuel Muñiz: "Las comunidades son centrales para vehicular la reconstrucción"

«La polarización política magnifica nuestra percepción negativa», sostiene

El secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz, en la Delegación de Gobierno de València.  | M.Á. MONTESINOS

El secretario de Estado de España Global, Manuel Muñiz, en la Delegación de Gobierno de València. | M.Á. MONTESINOS

A sus 37 años, Manuel Muñiz (León, 1983) acumula una dilatada trayectoria tanto en el campo académico como en el diplomático. Ha sido consultor de la ONU, ha asesorado al G20 y a la Comisión Europea, pero también ha dirigido el Programa de Relaciones Transatlánticas de la Universidad de Harvard. Además de integrar el comité de expertos formado por el Gobierno para combatir la pandemia, pilota desde enero la Secretaría de Estado de Exteriores encargada de velar por la imagen y la reputación de España dentro y fuera de las fronteras nacionales.

¿Cuánto ha erosionado la pandemia la percepción internacional de España?

Los estudios cuantitativos serios hasta ahora nos dicen que la imagen de España es muy resistente y no se ha resentido porque está condicionada por actores estructurales como nuestra cultura, nuestra lengua y las experiencias personales que se llevan los visitantes del país. Eso no significa que tengamos que ser autocomplacientes. Todos los días tenemos reuniones con prensa nacional y corresponsales internacionales para mejorar la imagen de España y hemos lanzando varias campañas de reputación.

¿Somos demasiado autocríticos?

En varias encuestas España aparece como uno de los pocos países donde la percepción que tenemos nosotros es peor que la que tienen en otras partes del mundo. Eso pasa en muy pocos sitios. Es muy llamativo. La polarización política que vivimos se convierte en una maquinaria de magnificación de esa percepción negativa, porque se usa como arma arrojadiza. Nos acusamos de ser el país que peor ha gestionado la pandemia en el mundo y eso proyecta al exterior una idea objetivamente falsa. Hay una docena de países del entorno europeo con incidencias acumuladas superiores. Nuestro trabajo en el exterior es explicar la realidad sobre esa gestión, perfectamente equiparable a la de territorios vecinos.

¿Hay alguna esperanza para la campaña navideña?

Lo que básicamente entrañan estos corredores es la posibilidad de que se hagan pruebas diagnósticas antes del retorno de los visitantes a sus países de origen, añadiendo una capa de garantía sanitaria adicional. La Generalitat está trabajando en una propuesta con los Ministerios de Industria y Turismo. Una vez configurado el corredor se nos trasladará a Exteriores para que negocionemos su establecimiento con las contrapartes europeas. Lo más importante es que entre todos consigamos bajar los niveles de riesgo a umbrales que nos permitan ser capaces de restituir la plena circulación en el conjunto de la UE. El Consell está haciendo esfuerzos enormes: la valenciana es una de las comunidades que mejor gestionan la curva epidemiológica.

¿Los anuncios de las vacunas cambian algo o son un espejismo?

Para la actividad económica es muy importante porque puede implicar una normalización más acelerada. Nuestra esperanza es que la combinación de avances nos permita moderar la curva epidemiológica a partir de la primera parte de 2021.

¿Qué le han trasladado los empresarios valencianos? ¿Es Europa la solución a todos sus males?

Me trasladan dos cosas. La primera es la importancia del fondo europeo para la transformación de la economía valenciana en términos de digitalización y sostenibilidad. La segunda cosa que piden es sosiego, moderación política y capacidad para construir consensos. Ellos lo han demostrado con grandes acuerdos sociales en la C. Valenciana. El tejido productivo y empresarial requiere una política madura, responsable y de construcción de consensos y eso pasa por la aprobación de los presupuestos generales. No puede haber un mayor acto de responsabilidad y de compromiso con el país. Los presupuestos son la herramienta que tenemos para aterrizar los fondos europeos.

¿No es arriesgado fiarlo todo a los planes europeos? Hungría y Polonia mantienen su veto...

Es normal que haya discrepancias entre países, forma parte del proceso de negociación europeo. Lo bueno para España y la UE es que se termine de negociar pronto el fondo y vayamos a un acuerdo general en el consejo. Hemos recorrido tres cuartas partes del camino y hay motivos para el optimismo.

¿Las autonomías pueden estar tranquilas con el reparto?

El papel de las comunidades va a ser muy central porque van a vehicularizar una parte muy importante del presupuesto. El Gobierno está siendo muy ágil y ya conocen una porción de los fondos que les corresponden. Las inversiones permitirán mejorar la distribución geográfica. Creemos en la vertebración: hay que distribuir instituciones y clústers de innovación.

¿Es favorable a que las comunidades abran embajadas como Cataluña?

La política exterior es competencia del Estado, pero las comunidades tienen capacidad para abrir delegaciones de representación exterior dentro de sus atribuciones, como marca la ley de Acción Exterior. Hay un espacio para trabajar con lealtad y sinergias en la diplomacia y la defensa de los intereses comunes y no nos plantea problemas. Hemos autorizado la apertura de varias delegaciones de la Generalitat catalana porque cumplían con los requisitos, respetando la división de funciones.

La escasez de material sanitario reveló las carencias europeas en la dependencia de otros mercados. ¿Cómo es el escenario postpandemia?

La crisis nos ha hecho ver que hay que construir un modelo de autonomía estratégica que dote de más fuerza a nuestras cadenas de valor nacionales sin que eso implique más proteccionismo. La salida que se ha diseñado dibuja un mundo más inclusivo, equitativo y resiliente, una Europa más autónoma donde se coopera más. También hay que aumentar la capacidad y la fiscalización en el ámbito digital y tecnológico.

¿Qué pasa si no hay acuerdo con el Brexit?

La negociación avanza a buen ritmo. Nos gustaría un acuerdo ambicioso de fuerte vinculación comercial y económica con el Reino Unido. Si no es posible, trabajamos para estar preparados y minimizar su impacto.

¿Cambiará algo Biden?

Vamos a estar más alineados en política medioambiental y en la defensa de una arquitectura multilateral fuerte. Hay espacio para el optimismo en la mejora de las relaciones comerciales y en la resolución de disputas abiertas.

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