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El movimiento feminista se presenta unido en València el 8M frente a la división en Madrid

Los efectos de la pandemia en las mujeres y la revalorización de los cuidados marcarán el discurso

El movimiento feminista se presenta unido en València el 8M frente a la división en Madrid

El movimiento feminista se presenta unido en València el 8M frente a la división en Madrid

El movimiento feminista atraviesa un momento de fuertes discrepancias internas a raíz de las leyes de igualdad impulsadas desde el departamento que dirige Irene Montero. Normas, como la conocida ley trans, que ha elevado la tensión sobre todo entre dirigentes feministas del PSOE y Unides Podem. Las diferencias en torno a este asunto están a flor de piel, pero en el ámbito de la Comunitat Valenciana, las entidades y colectivos feministas han logrado salvar las diferencias y mostrarán una imagen de unidad el próximo 8 de marzo.

Fuentes de la Coordinadora Feminista confirmaron a este diario que, tras una larga negociación, se ha conseguido pactar un manifiesto conjunto que evita ahondar en esa imagen de confrontación y mostrará un movimiento unido en torno a los grandes retos de la agenda feminista.

Este año, marcado por la pandemia, será el primero sin manifestación. Una celebración que supondrá un punto de inflexión después de tres años consecutivos de concentraciones multitudinarias en las calles de València. La Coordinadora Feminista no convocará la tradicional marcha en las calles, al entender que la situación sanitaria lo de desaconseja y porque quieren evitar exponer a las personas a una situación de contagio. En su lugar, se está preparando una acción simbólica en la plaza de la Virgen para ese día cuyo objetivo es visibilizar a mujeres destacadas a lo largo de las cuatro olas del feminismo.

A lo que no se ha renunciado, y de hecho se trabajado intensamente durante varias sesiones, ha sido en la elaboración de una declaración conjunta en la que la pandemia y sus efectos en las mujeres será el hilo conductor y en la que, en pro del consenso, se ha evitado los puntos calientes actuales dentro del feminismo. Así, de un lado, se evita hablar del «borrado» de las mujeres o de «identidad de género» aunque se reivindica a las mujeres como sujeto político del feminismo. Se expresa el rechazo a «todo intento e iniciativa que promueva la desaparición de la mujer en los términos jurídicos, legales, médicos, educativos y en el resto de espacios».

El manifiesto recoge también la exigencia de una legislación abolicionista del sistema prostitucional, de la pornografía y de los úteros de alquiler. Cuestiones que tampoco son pacíficas en el ámbito de la izquierda, pero que no han impedido una adhesión conjunta de todas las entidades feministas, algunas de ellas, muy marcadas políticamente. De hecho, la Coordinadora Feminista engloba a medio centenar de entidades donde están representadas todas las sensibilidades políticas de la izquierda.

Fuentes que han participado en la negociación del manifiesto admitieron que cuestiones como la ley trans o el debate en torno a la prostitución generaron roces, pero explicaron que la cesión por todas las partes ha permitido evitar trasladar a la Comunitat la imagen de fractura que sí se ha proyectado en el ámbito estatal. «La historia del feminismo es la historia del consenso», apuntó Cándida Barroso, portavoz de la coordinadora.

El manifiesto lleva por lema «Feminismo, la fuerza de las mujeres» y en él se subraya el impacto negativo de la crisis social, sanitaria y económica de la covid-19 en las mujeres. «La precarización laboral tiene rostro de mujer y las tareas de cuidado recaen especialmente en nosotras, por lo que estamos más expuestas a los peligros inherentes a esta crisis», añade. El escrito intenta poner en valor el mundo de los cuidados y denuncia también el empeoramiento de la situación de las mujeres por la crisis y la violencia de género acentuada por las condiciones de confinamiento.

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